Pedaços
Faz tempo que o homem navega sozinho,
Cortando caminhos por mares bravios;
Os ranchos são barcos cheios de incerteza
Que ostentam, à mesa, lugares vazios.
Vaidades campeiam por telas e espelhos,
E os sábios conselhos de quem nos criou,
Por falta de uso, o tempo desgasta
E a gente se afasta do que acreditou.
(Mas eu não abro mão do abraço
E nem da proteção de Deus!
Se a vida me arrebenta o laço,
Eu tranço os pedaços,
Pra exemplo dos meus!
E quem orienta minha sina
Me pôs na mão a crina e a fé;
Mantém firme o bocal no queixo,
O mundo no eixo e a honra de pé.)
Porque a mente esquece o que a pena não lavra
E a própria palavra perdeu o valor,
Sem porto seguro, paixões vêm à tona
E um lar desmorona por falta de amor.
Impera o consumo e não pede licença;
Já não há mais crença em qualquer religião;
E as luzes que restam, das poucas famílias,
Já são como ilhas na escuridão.
(Mas eu não abro mão do abraço
E nem da proteção de Deus!
Se a vida me arrebenta o laço,
Eu tranço os pedaços,
Pra exemplo dos meus!
E quem orienta minha sina
Me pôs na mão a crina e a fé;
Mantém firme o bocal no queixo,
O mundo no eixo e a honra de pé.)
Da minha trincheira eu encampo essa guerra,
Riscando na terra o que diz a lição;
Aparando os golpes com o corpo oitavado
E os pés bem postados, cravados no chão.
No seio daqueles que são minha gente,
Eu planto a semente, cobrindo com a mão.
Mesmo que eu não colha o fruto maduro,
Num tempo futuro, outros colherão.
(Mas eu não abro mão do abraço
E nem da proteção de Deus!
Se a vida me arrebenta o laço,
Eu tranço os pedaços,
Pra exemplo dos meus!
E quem orienta minha sina
Me pôs na mão a crina e a fé;
Mantém firme o bocal no queixo,
O mundo no eixo e a honra de pé.)
Fragmentos
Hace tiempo que el hombre navega solo,
Abriendo caminos por mares bravíos;
Los ranchos son barcos llenos de incertidumbre
Que muestran, en la mesa, lugares vacíos.
Las vanidades reinan en pantallas y espejos,
Y los sabios consejos de quien nos creó,
Por falta de uso, el tiempo desgasta
Y la gente se aleja de lo que creyó.
(Pero yo no renuncio al abrazo
¡Ni a la protección de Dios!
Si la vida me rompe el lazo,
Yo uno los fragmentos,
¡Para ejemplo de los míos!
Y quien guía mi destino
Puso en mis manos la rienda y la fe;
Mantiene firme el bocado en la boca,
El mundo en su eje y el honor en pie.)
Porque la mente olvida lo que el dolor no labra
Y la propia palabra ha perdido valor,
Sin puerto seguro, las pasiones salen a flote
Y un hogar se derrumba por falta de amor.
Impera el consumo y no pide permiso;
Ya no hay creencia en ninguna religión;
Y las pocas luces que quedan de las familias
Son como islas en la oscuridad.
(Pero yo no renuncio al abrazo
¡Ni a la protección de Dios!
Si la vida me rompe el lazo,
Yo uno los fragmentos,
¡Para ejemplo de los míos!
Y quien guía mi destino
Puso en mis manos la rienda y la fe;
Mantiene firme el bocado en la boca,
El mundo en su eje y el honor en pie.)
Desde mi trinchera afronto esta guerra,
Dibujando en la tierra lo que dice la lección;
Parando los golpes con el cuerpo erguido
Y los pies bien plantados, clavados en el suelo.
En el seno de aquellos que son mi gente,
Siembro la semilla, cubriéndola con la mano.
Aunque no coseche el fruto maduro,
En un tiempo futuro, otros lo harán.
(Pero yo no renuncio al abrazo
¡Ni a la protección de Dios!
Si la vida me rompe el lazo,
Yo uno los fragmentos,
¡Para ejemplo de los míos!
Y quien guía mi destino
Puso en mis manos la rienda y la fe;
Mantiene firme el bocado en la boca,
El mundo en su eje y el honor en pie.)
Escrita por: Miro Saldanha