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Guerninca

Naeno Rocha

Guerninca

Com a investida das feras
E a procissão silenciosa das formigas
O predaor toma distância de proximidades.
Esperneia,
Faz como quem vai desistir,
Hiptoniza.
E já se aproxima de mim
Sou um Colizeu, só ruínas
De espada e esporas,
E um lastro podre sob os pés.
O inimigo é uma fera larga
E eu prentenso em minha defesa
Não o olho, estou na luta.
Nas tendências de gestos, embaraçosos.
Na fricção do joelho na outra perna,
O lamento do golpe acertado.
E o tempo conta. Desce a linha da sombra
E vai o rival crescendo e eu descendo.
Pobre de mim, tudo que vem é contrário,
É doloroso, é arbitrário.
Armas que não se negociou,
Surgem de todos os lados do meu escudo,
E se renova o seu fulgor,
E eu me abato, e saio,
Caçando becos, olhando lados.
E não feri, mais que em mim dói.
É preciso lutar contra este deus mortal,
Que não se cumpre, por gestos nem palavras.
O que faz de mim,
Ou o que permite que dele, faça.
Somos dois exaustos
Escorados pelas cabeças,
Pelas tabelas. E a prenda bela,
A recompensa, saiu pra retocar o rosto,
Enquanto o díspare roedor,
Deu mais uma volta
E volta foi, de não voltar. Foi lavar-se na foz da rua.
Eu marquei o chão com a minha cor.
E o devaneio por embates,
De ser guerreiro embainhado, escudado,
Piorado em meus prós e contras.

Guerninca

Con el embate de las bestias
Y la procesión silenciosa de las hormigas
El depredador toma distancia de cercanías.
Se retuerce,
Hace como si fuera a rendirse,
Hipnotiza.
Y ya se acerca a mí
Soy un Coliseo, solo ruinas
De espada y espuelas,
Y un lastre podrido bajo los pies.
El enemigo es una bestia ancha
Y yo pretencioso en mi defensa
No lo miro, estoy en la lucha.
En las tendencias de gestos, embarazosos.
En la fricción de la rodilla en la otra pierna,
El lamento del golpe acertado.
Y el tiempo corre. Desciende la línea de la sombra
Y el rival crece y yo desciendo.
Pobre de mí, todo lo que viene es contrario,
Es doloroso, es arbitrario.
Armas que no se negociaron,
Surgen de todos los lados de mi escudo,
Y se renueva su fulgor,
Y yo me abato, y salgo,
Cazando callejones, mirando lados.
Y no hiero, más que en mí duele.
Es necesario luchar contra este dios mortal,
Que no se cumple, por gestos ni palabras.
Lo que hace de mí,
O lo que permite que de él, haga.
Somos dos exhaustos
Apoyados por las cabezas,
Por las tablas. Y la prenda bella,
La recompensa, salió a retocar el rostro,
Mientras el dispar roedor,
Dio otra vuelta
Y se fue, sin volver. Fue a lavarse en la desembocadura de la calle.
Yo marqué el suelo con mi color.
Y el devaneo por enfrentamientos,
De ser guerrero desenvainado, escudado,
Empeorado en mis pros y contras.

Escrita por: Naeno Rocha