Encontros
A noite chega com a altivez americana
De haver excluído o dia.
Deixando claro qualquer um poder
Pois vale o efeito do acordo de amor.
Seios se expõem como cabeças nas janelas
E isto é toda a afeição e aprendizado
Do tempo mais recente.
Minha cabeça sobe além do pensamento
E pressinto a presença de espíritos em tudo mansos
Ali já se dá a duplicidade das pessoas
O retalho profundo na carne, em tempo real
Agora, de seus tempos já desmontados.
Pobres, perderam a noção do prazer!
A emoção do gozo, o arrependimento.
E quando se vão, nas horas do dia
Deixam-nos escolhidos e dentro de nós.
É por ali onde invariável, começa o processo
Da metamorfose.
Saem ruminantes diante das alas dos seres felizes
E muitos deles continuam fazendo gestos
E gritam no extremo êxtase,
Porque ainda não chegaram aos céus.
E entram e saem para respirar o ar de todos.
Deus castiga a todos, sem complacência
São esmiuçados nas alcovas comuns
Deitados fragilíssimos, e muitos choram.
E nos seus lados esquerdos dos batimentos
Em descarrego, sem que mais ninguém os ouça
Minguando, gota por gota, as manifestações
Do que se acaba logo, as emoções, os corações..
Encuentros
La noche llega con la altivez americana
De haber excluido el día.
Dejando claro que cualquiera puede
Porque vale el efecto del acuerdo de amor.
Los senos se exponen como cabezas en las ventanas
Y esto es todo el cariño y aprendizaje
Del tiempo más reciente.
Mi cabeza se eleva más allá del pensamiento
Y presiento la presencia de espíritus en todo suaves
Allí ya se da la dualidad de las personas
El desgarrón profundo en la carne, en tiempo real
Ahora, de sus tiempos ya desmontados.
¡Pobres, perdieron la noción del placer!
La emoción del orgasmo, el arrepentimiento.
Y cuando se van, en las horas del día
Nos dejan elegidos y dentro de nosotros.
Es por ahí donde invariablemente comienza el proceso
De la metamorfosis.
Salen rumiantes frente a las alas de los seres felices
Y muchos de ellos siguen haciendo gestos
Y gritan en el extremo éxtasis,
Porque aún no han llegado al cielo.
Y entran y salen para respirar el aire de todos.
Dios castiga a todos, sin complacencia
Son escudriñados en los rincones comunes
Acostados frágiles, y muchos lloran.
Y en sus lados izquierdos de los latidos
En descarga, sin que nadie más los escuche
Disminuyendo, gota a gota, las manifestaciones
De lo que se acaba pronto, las emociones, los corazones.