395px

Tiempo

Naeno Rocha

Tempo

O tempo tece a roupa que vestimos
É o destino suas mãos habilidosas,
Que em tudo muda os feitios, as aparências.
E o acabamento, a amarração firme
Dos pontos atravessados, ponto a ponto.
É este denominado assim porque,
Não é sujeito e também sujeito a nada
Mas tudo rege elevado da gente
E de cada um sente tirar, sente faltar.
Não é preciso um tratado de filosofia
Pra se chegar à conclusão efusiva
Que uma tesoura corta uma lágrimas
E que uma agulha segura a mão
De acalmar, de diminuir a enxurrada
O tempo urde, enquanto o tear manipula
E a catapulta armada investe-nos
À vontade é atravessar desertos,
Sobrevoar mares, ir mais que o tempo
Dele se iludir, e se enganar de novo.
Caçadas dentro de mim, já risquei fósforos
Iluminado o teu olhar me aquieta
Quando me diz é por ali a estrada,
Sinto-me desmotivado, me sinto imortal.
Se o tempo esconde os presságios bons
Os alentos das dores, que não nos põe na mão,
As duas feridas, de uma ferida a outra
Quatro chagas dissipando-se nos dois lados.
O tempo impune, não sei o quê,
Aprendi chamá-lo com este nome falso
Mas que existe e na passagem rouca
Pensa-se tudo, se corre da estrada.

Tiempo

El tiempo teje la ropa que vestimos
Es el destino con sus manos hábiles,
Que cambia todo, las apariencias.
Y el acabado, el amarre firme
De los puntos cruzados, punto por punto.
Se le llama así porque,
No es sujeto y también sujeto a nada
Pero todo gobierna por encima de la gente
Y de cada uno siente tomar, siente faltar.
No se necesita un tratado de filosofía
Para llegar a la conclusión efusiva
Que una tijera corta una lágrima
Y que una aguja sostiene la mano
Para calmar, para disminuir la inundación.
El tiempo urde, mientras el telar manipula
Y la catapulta armada nos invierte
La voluntad es atravesar desiertos,
Sobrevolar mares, ir más allá del tiempo
Engañarse, y equivocarse de nuevo.
Cazas dentro de mí, ya he encendido fósforos
Iluminando tu mirada me tranquiliza
Cuando me dices que por allí está el camino,
Me siento desmotivado, me siento inmortal.
Si el tiempo esconde los buenos presagios
Los alientos del dolor, que no nos da en la mano,
Las dos heridas, de una herida a otra
Cuatro llagas disipándose en ambos lados.
El tiempo impune, no sé qué,
Aprendí a llamarlo con este nombre falso
Pero existe y en el paso ronco
Se piensa en todo, se corre del camino.

Escrita por: Naeno Rocha