Para José Almada
O poeta escrevia e refreava a inquietude
Para observar de uma posição doçura
Se o que havia feito eram versos ou pinturas.
O poeta catava das rosas o seu cheiro e ficava em êxtase,
Tirava das pétalas mais envelhecidas
Aquelas que fazem sombra ao galho
Suas tintas matizadas,
E aí compunha o resto do poema,
E sua escrita invariavelmente,
Era um contraponto no último nó
Na boca dos proclames das diferenças
Dos que contava nos dedos,
Proletário, bóia fria, indigente,
Negro alforriado, corações aperreados
Dos que têm sede, como ele sentia. gente.
E por vê-los gente
E só ele os via no dia e na noite,
Não largava a tinteira,
E com os dedos borrados de cores que não mais se distinguia,
De que rosa tritura foram extraídos,
Ele, almado, talvez o que mais expusesse a sua,
Lançava pela janela papéis com inícios malogrados,
Tintas com os tons mais misturados.
E lágrimas, vertidas da nascente de sua alma
Para José Almada
El poeta escribía y calmaba la inquietud
Para observar desde una posición dulce
Si lo que había hecho eran versos o pinturas.
El poeta recogía el olor de las rosas y se extasiaba,
Quitaba de las pétalas las más envejecidas
Aquellas que hacen sombra a la rama
Sus tintas matizadas,
Y ahí componía el resto del poema,
Y su escritura invariablemente,
Era un contrapunto en el último nudo
En la boca de los proclamas de las diferencias
De los que contaba en los dedos,
Obrero, jornalero, indigente,
Negro liberado, corazones apretados
De los que tienen sed, como él sentía la gente.
Y al verlos como gente
Y solo él los veía de día y de noche,
No soltaba la tintera,
Y con los dedos manchados de colores que ya no distinguía,
De qué rosa triturada fueron extraídos,
Él, desamparado, tal vez el que más exponía su alma,
Arrojaba por la ventana papeles con comienzos fallidos,
Tintas con los tonos más mezclados.
Y lágrimas, vertidas desde la fuente de su alma