III
Colo-n jos catre apus, soare nu-i pe cer in sus;
Ci e nor s-ntunecime, unde muntii varsa foc,
In ogasu din adinc, da fiara rau pazit,
Da naluca, umbra... ocolit.
Natotu, al din tat facut!
Vara-ncuiata, n-codru dasfrunzit.
Vilva padurii, glasu zmeilor, flacara tuna,
Dupa cer ascuns da luna; plina luna.
Si pe suieru vintului, din fundu pamintului
Sura Boghii cind racneste, tat Apusu cotropeste,
Virfu Retezat da munte in cea parte jar arunca,
Lumea-ntreaga o vrajeste, spiritu cum navaleste.
Colo intre Alb si Negru Cris, Codru Muma sa inalta,
Vajnice mioarele haladuiesc-l, peste vai da munti maiestri,
Magura cea Vinata, intr-o clipa-o bintura.
Si cind baciu incet s-hodineste, intre brazi, carari si pajuri,
Barba-n boata s-o propteste, oile ii sint prin preajma, in Barsa Cohanului.
Tat pamint da sub cutremura, tulburi izbucuri imprejur tisnesc,
In adinc, in vajnice palate, apa navalnic razbate, modelind pamint si piatra.
Singe d-al naturii-ntrupat.
Sus pe Cerna-n sus, prin muntii carunti,
Prin brazii marunti, prin fagii da munti,
S-aud brazii suspinind si fagii murmurind
Cind vineaza muntii. Muntii, Bucegii!
Bratu-i buzdugan, mintea arunjan.
Vintu il hranea, apa-l imbraca, focu il pazea, da pamint ferea.
Si la moartea-i, cadea-va o stea,
Un brad rasarea, drept din fruntea-i, inalta.
In padurea bradului, bradului viteazului,
Brad ma-nalta, purta,
Da tat ma dascatusa, d-asta lumea.
Si brad sa fie! D-aci in vecinicie!
Negura-nchegata si dascatusata, da dincolo lin purtata, asezata...
Da pa bradu codrilor, din sus virfu muntilor
La stina da sub piatra deasa, cu poiana-ntunecoasa
Unde izvora 'neghetata Naruja cea blastamata, intre nalte drepte stinci
Pa loc magic inconjoara, noaptea ce lin coboara...
III
Colina hacia el ocaso, el sol no está en lo alto del cielo;
Pero hay nubes de tormenta, donde las montañas arrojan fuego,
En el ojo del abismo, donde la bestia está ferozmente custodiada,
Y el fantasma, la sombra... evitada.
Todo, todo hecho por el padre!
Verano encerrado, en el bosque deshojado.
El bullicio del bosque, la voz de los dragones, la llama retumba,
Tras el cielo escondido de la luna; luna llena.
Y en el silbido del viento, desde lo más profundo de la tierra,
Cuando el Bosque de Boghi ruge, todo el Oeste conquista,
La cima del Retezat arroja fuego en esa dirección,
Encantando al mundo entero, como el espíritu se desborda.
Allí entre el Blanco y el Negro Cris, el Bosque de la Madre se alza,
Las valientes ovejas lo recorren, sobre valles y majestuosas montañas,
La Montaña Roja, en un instante un cinturón.
Y cuando el pastor se detiene lentamente, entre abetos, senderos y prados,
Su barba se apoya en el bastón, las ovejas están cerca, en Barsa Cohanului.
La tierra tiembla bajo sus pies, brotan turbias fuentes a su alrededor,
En lo profundo, en palacios antiguos, el agua irrumpe con fuerza, moldeando tierra y piedra.
Sangre de la naturaleza encarnada.
Arriba en el Cerna, por las montañas grises,
Por los abetos pequeños, por los hayas de las montañas,
Escucho a los abetos suspirar y a las hayas murmurar
Cuando los montes cazan. ¡Montañas, Bucegi!
Su brazo era un mazo, su mente arrojaba.
El viento lo alimentaba, el agua lo vestía, el fuego lo protegía, la tierra lo sostenía.
Y en su muerte, caía una estrella,
Un abeto surgía, directo de su frente, en alto.
En el bosque del abeto, del valiente abeto,
El abeto me eleva, me lleva,
Todo me libera, de este mundo.
¡Y que el abeto sea! ¡Desde ahora hasta la eternidad!
La niebla densa y liberada, más allá llevada suavemente, colocada...
En el abeto de los bosques, desde la cima de las montañas
Hasta la roca bajo la densa piedra, con la pradera oscura
Donde brota el manantial helado, la Naruja maldita, entre altas y rectas rocas
Rodea un lugar mágico, donde la noche desciende suavemente...