Mãos Abençoadas
Vejam a velhita, sob o humilde teto
Cabelos brancos, o dorso corcundo
Desfia nos dedos as dúzias de netos
Que ajudou, paciente, a vislumbrar o mundo.
Nos passes de lua, co'a petiça atada
E os apetrechos todos preparados
A velha parteira dormia fardada
Não tinha hora pra atender chamados.
Parteira velha de mãos abençoadas
Esteio de vida para a vizinhança
Curtida de tempo, de sol e de geadas
Anciã na idade, alma de criança
Partejando filhos pelas madrugadas
Deste luz a sonhos prenhes de esperança.
A Tia Taíma, que mal vira a roda
Pode inventar moda dia mesnos dia
A filha da Joana é nesta semana
Se pela de medo - é a primeira cria
Tesoura afiada, água na gamela
Um pouco de azeite, tramela no quarto
Galinha cevada da perna amarela
Pra um caldo bem forte, logo após o parto.
Empreitada feita, passava a receita
Pra negacear o mal de sete dias:
Muito cuidado até cair o umbigo
Pra dor de barriga, chá de massania
Quanto recuerdo dos sábios conselhos
Do chá de jujo e purgante de sena...
Não apanhe vento nem em pensamento
E não lave a cabeça toda quarentena.
Manos Benditas
Vean a la viejita, bajo el humilde techo
Cabellos blancos, la espalda encorvada
Desenreda en sus dedos las docenas de nietos
A los que ayudó, paciente, a vislumbrar el mundo.
En los pases de luna, con la petiza atada
Y los utensilios todos preparados
La vieja partera dormía uniformada
No tenía hora para atender llamados.
Partera vieja de manos benditas
Pilar de vida para la vecindad
Curtida por el tiempo, el sol y las heladas
Anciana en edad, alma de niña
Pariendo hijos en las madrugadas
Dando luz a sueños preñados de esperanza.
La Tía Taíma, que apenas vio la rueda
Podía inventar moda día tras día
La hija de Juana está de parto esta semana
Si se asusta - es su primer parto
Tijeras afiladas, agua en el cuenco
Un poco de aceite, cerrojo en la puerta
Gallina cebada de la pata amarilla
Para un caldo bien fuerte, justo después del parto.
Terminada la tarea, pasaba la receta
Para ahuyentar el mal de siete días:
Mucho cuidado hasta que caiga el ombligo
Para el dolor de barriga, té de manzanilla
Cuánto recuerdo de los sabios consejos
Del té de yuyo y purgante de sena...
No te expongas al viento ni en pensamiento
Y no te laves la cabeza en toda la cuarentena.
Escrita por: Antonio Gringo / Nenito Sarturi / Sadi Machado