Quando a Esperança Faz Fiador
Quando o sol, no poente encarnado,
Já se enfurna pra banda oriental
Dando rédeas ao baio encerado
Também eu vou “mermando”, afinal.
Nesse instante de encanto e magia,
Em que a mente galopa pras timbas
É que a tropa das melancolias
Vem beber no cristal das cacimbas.
São duzentas cabeças de gado
Que tranqueiam pelo corredor,
Vou na “ponta” co’a fé no costado
E a esperança fazendo fiador.
São seis léguas do itu à estância,
São seis homens afeitos à lida,
São seis almas vencendo distâncias
E as agruras nos bretes da vida!
Êra boi... Êra boi...
Da culatra se ouve o apelo,
Da vanguarda o mugir do sinuelo,
Os resmungos são do capataz!
Êra boi... Êra boi...
Logo após o repecho distante
A pousada é refúgio, lá adiante,
Que a saudade atropela de atrás!
Que será que o compadre ponciano
Vem pensando no “coice” da tropa?
Imagino que o negro laureano
Vem no flanco contando lorota.
Os peões vêm guapeando nos bastos
Mas o gado já sente o mormaço,
É melhor “largá os bicho” no pasto
E, na sanga, abrandar o cansaço.
É no tranco da lerda boiada
Que o tropeiro rumina seus planos
De largar desse “ofício da estrada”
E arranchar-se no “povo” pra o ano.
É no largo assobio do campeiro
Que as tristezas se perdem, ao léu,
É em sonhos que viaja o tropeiro,
Sob a aba do vasto chapéu.
Cuando la Esperanza se Convierte en Fiador
Cuando el sol, en el ocaso encarnado,
Ya se esconde hacia el lado oriental
Dando riendas al caballo encerado
También yo voy disminuyendo, al final.
En ese instante de encanto y magia,
En el que la mente galopa hacia los rincones
Es cuando la tropa de melancolías
Viene a beber en el cristal de los pozos.
Son doscientas cabezas de ganado
Que trancan por el corredor,
Voy en la punta con la fe en el costado
Y la esperanza haciendo de fiador.
Son seis leguas desde el itu hasta la estancia,
Son seis hombres acostumbrados al trabajo,
Son seis almas venciendo distancias
Y las penurias en los corrales de la vida!
¡Arre buey... ¡Arre buey...
Desde la grupa se escucha el llamado,
Desde la vanguardia el mugido del sinuelo,
Los gruñidos son del capataz!
¡Arre buey... ¡Arre buey...
Justo después de la cuesta lejana
El refugio es posada, allá adelante,
Que la nostalgia atropella desde atrás!
¿Qué estará pensando el compadre Ponciano
Recordando el golpe de la tropa?
Imagino que el negro Laureano
Viene de lado contando mentiras.
Los peones vienen jactándose en los bastos
Pero el ganado ya siente el calor,
Es mejor soltar los animales en el pasto
Y, en la zanja, aliviar el cansancio.
Es en el paso lento de la torpe boiada
Que el arriero rumia sus planes
De dejar este oficio de la carretera
Y establecerse en el pueblo para el año.
Es en el amplio silbido del gauchaje
Que las tristezas se pierden, al viento,
Es en sueños que viaja el arriero,
Bajo el ala del vasto sombrero.