Plenitude
Quem me dera entender
O universo em sua plenitude
Desde o tal Big-Bang
Até a laranja mecânica
E o flexível sistema
Ou a flexibilidade humana
Em sobreviver dia a dia
Sem entender a jogada
Sem conhecer o início
Sem ter idéia do fim
Quem sou eu pra explicar
Tudo auilo que há
Desde a relação Deus com o homem
Até a virgem Maria
Ou o que esta lá
A esperar por nos
Em algum final
Esta é a tal
Era da ciência
E dizem que aqui
É o nosso futuro
Mas na idéia
Mas na telinha
A água gera disputa
Mas nos temos armas a lazer
E o ar ta escasso
Mas nosso carros podem voar
Assim o mundo não parece
Um bom lugar pra se estar
Esta é a era da tolice
E do descaso com nós natureza
E a primeira
Natureza
Vira coisa de cinema retro
Quem sou eu pra entender
Ao menos perceber
E que me dera mudar
Tudo que não da pra aceitar
Por volta do século XVIII o iluminismo científico inaugura o conhecimento formal paradigmático em contraposição ao conhecimento dito popular (incluindo a dogmática religiosa). No século XIX a criação das academias de ciência marca a busca pelas máximas universais. O discurso que vigora no século XXI, em algumas vertentes científicas, é o de que já não há grandes descobertas a se fazer. Eu, após minha formação científica, tenho a convicta certeza de que acredito em muitas coisas, aceitei acreditar nelas, tal como a crença num orbi sobrenatural. Desconfianças! É isto que a ciência nos proporciona, e que bom que é assim, só falta abandonarmos o glamour científico e assumirmos que somos crentes profissionais. Ninguém nem estava vivo quando se deu o tal Big Bang. Ninguém nunca mergulhou até a dorsal meso oceânica ou foi ao núcleo da Terra para constatar que o mesmo era sólido. Ninguém nunca viu um átomo. Quem contou a história de Martinho Lutero? Quantas versões existem para a construção das pirâmides ou para a deriva continental? Acredito que mais não sabemos do que sabemos, esta convicção nos faz respeitar a vida.
Plenitud
Quién pudiera entender
El universo en su plenitud
Desde el famoso Big-Bang
Hasta la naranja mecánica
Y el sistema flexible
O la flexibilidad humana
En sobrevivir día a día
Sin entender la movida
Sin conocer el inicio
Sin tener idea del fin
Quién soy yo para explicar
todo lo que hay
Desde la relación de Dios con el hombre
Hasta la virgen María
O lo que está allá
Esperando por nosotros
En algún final
Esta es la tan
Era de la ciencia
Y dicen que aquí
Es nuestro futuro
Pero en la idea
Pero en la pantalla
El agua genera disputa
Pero tenemos armas a la mano
Y el aire está escaso
Pero nuestros autos pueden volar
Así que el mundo no parece
Un buen lugar para estar
Esta es la era de la tontería
Y del descuido con nuestra naturaleza
Y la primera
Naturaleza
Se convierte en cosa de cine retro
Quién soy yo para entender
Al menos percibir
Y quién pudiera cambiar
todo lo que no se puede aceptar
Alrededor del siglo XVIII, la ilustración científica inaugura el conocimiento formal paradigmático en contraposición al conocimiento popular (incluyendo la dogmática religiosa). En el siglo XIX, la creación de las academias de ciencia marca la búsqueda de las máximas universales. El discurso que prevalece en el siglo XXI, en algunas corrientes científicas, es que ya no hay grandes descubrimientos por hacer. Yo, después de mi formación científica, tengo la firme convicción de que creo en muchas cosas, acepté creer en ellas, como la creencia en un orbe sobrenatural. ¡Desconfianzas! Esto es lo que la ciencia nos proporciona, y qué bueno que sea así, solo falta que abandonemos el glamour científico y asumamos que somos creyentes profesionales. Nadie estaba vivo cuando ocurrió el famoso Big Bang. Nadie ha buceado hasta la dorsal meso oceánica o ha ido al núcleo de la Tierra para constatar que era sólido. Nadie ha visto un átomo. ¿Quién contó la historia de Martín Lutero? ¿Cuántas versiones existen sobre la construcción de las pirámides o la deriva continental? Creo que sabemos más de lo que no sabemos, esta convicción nos hace respetar la vida.