Bochincho
A um bochincho, certa feita
Fui chegando de curioso
Que o vicio é que nem sarnoso
Nunca pára e nem se ajeita
Baile de gente direita
Vi de pronto que não era
Na noite de primavera
Gaguejava a voz dum tango
E eu sou louco por fandango
Que nem pinto por quirera!
Atei meu zaino, longito
Num galho de guamirim
Desde guri fui assim
Não brinco e nem facilito
Em bruxas não acredito
¡Pero que las hay, las hay!
Sou da costa do Uruguai
Meu velho pago querido
E, por andar desprevenido
Há tanto guri sem pai
No rancho de santa-fé
De pau-a-pique e barreado
Num trancão de convidado
Eu me entreverei no banzé
E o chinaredo a bolapé
Num ambiente fumacento
Um candeeiro bem no centro
Num lusco-fusco de aurora
Pra quem chegava de fora
Pouco enxergava ali dentro
Dei de mão numa tiangaça
Que me cruzou no costado
E já sai entreverado
Entre a poeira e a fumaça!
— ¡Óigale!, china lindaça!
Morena de toda a crina
Dessas, da venta brasina
Com cheiro de lixiguana
Que quando ergue uma pestana
Até noite se ilumina
Misto de diaba e de santa
Com ares de quem é dona
E um gosto de temporona
Que traz água na garganta
E eu me grudei na percanta
O mesmo que um carrapato!
E o gaiteiro era um mulato
Que até dormindo tocava
E a gaita choramingava
Como namoro de gato
A gaita velha gemia
Ás vezes quase parava
De repente se acordava
E num vanerão se perdia!
E eu, contra a pele macia
Daquele corpo moreno
Sentia o mundo pequeno
Bombeando, cheio de enlevo
Dois olhos, flores de trevo
Com respingos de sereno
Mas o que é bom se termina
Cumpriu-se um velho ditado
Eu, que dançava embalado
Nos braços doces da china
Escutei, de relancina
Uma espécie de relincho
Era o dono do bochincho
Meio oitavado num canto
Que me olhava, com espanto
Mais sério do que um capincho
E foi ele que se veio
Pois era "dele" a pinguancha
Bufando e abrindo cancha
Como dono de rodeio
Quis me partir pelo meio
Num talonaço de adaga
– Que se me pega, me estraga! –
Chegou a levantar um cisco
Mas não é à toa, chumisco
Que sou de São Luiz Gonzaga
Meio na volta do braço
Consegui tirar o talho
E quase que me atrapalho
Porque... Havia pouco espaço
Senti o calor do aço
E o calor do aço arde!
Me levantei sem alarde
Por causa do desaforo
E soltei meu marca-touro
Num medonho "¡Buenas tarde!"
Tenho visto coisa feia
Tenho visto judiaria
Mas hoje 'inda me arrepia
Lembrar aquela peleia –
Talvez quem ouça não creia
Mas: Vi brotar no pescoço
Do índio, do berro grosso
Como uma cinta vermelha
E desde o beiço até a orelha
Ficou... Relampeando o osso
O índio era um índio touro
– Mas até touro se ajoelha
Cortado do beiço à orelha –
Amontoou-se como um couro
E aquilo foi um estouro
Daqueles que dava medo!
Espantou-se o chinaredo
E, amigos, foi uma zuada!
Parecia até uma eguada
Disparando num varzedo!
Não há quem pinte o retrato
Dum bochincho quando estora
Tinidos de adaga, espora
E gritos de desacato
Berros de quarenta-e-quatro
De cada canto da sala
E a velha gaita baguala
Num vanerão pacholento
Fazendo acompanhamento
Do turumbamba de bala!
É china que se escabela
Redemoinhando na porta
E xiru-da-guampa-torta
Que vem, direito, à janela
Gritando de toda goela
Num berreiro alucinante
– Índio que não se garante
Vendo o sangue, se apavora
E se manda campo fora
Levando tudo por diante
Sou crente na divindade e
Morro quando Deus quiser
Mas, amigos, se eu disser
Até periga a verdade
Naquela barbaridade
– De chinaredo fugindo
De grito e bala zunindo –
O gaiteiro, alheio a tudo
Tocava um xote clinudo
Já quase meio dormindo
E a coisa ia indo assim
Balanceei a situação
Já quase sem munição
Todos atirando em mim
"Qual ia ser meu fim?"
– Me dei conta de repente
Não vou ficar pra semente
Mas gosto de andar no mundo
Me esperavam na dos fundo
E saí pela porta da frente
E dali ganhei o mato
Abaixo de tiroteio
– E ainda escutava o floreio
Da cordeona do mulato
E, pra encurtar o relato
Me bandeei pra o outro lado
Cruzei o Uruguai a nado
(Que meu zaino era um capincho)
E a história deste bochincho
Faz parte do meu passado
"— E a china?"
Essa pergunta me é feita
A cada vez que declamo
É uma coisa que reclamo
Porque não acho direita
Considero uma desfeita
Que compreender nem consigo
Eu, no medonho perigo
Duma situação brasina
Todos perguntam da china
E ninguém se importa comigo!
A china eu nunca mais vi
No meu gauderiar andejo
Somente em sonhos a vejo
Em bárbaro frenesi
Talvez ande, por aí
No rodeio das alçadas
Ou... Talvez nas madrugadas
Seja uma estrela xirua
Dessas, que se banha nua
No espelho das aguadas
Alboroto
En un alboroto, una vez
Llegué como curioso
Porque el vicio es como la sarna
Nunca se detiene ni se arregla
Baile de gente decente
De repente vi que no era así
En una noche de primavera
La voz de un tango tartamudeaba
Y yo estoy loco por el fandango
Como un pinto por maíz!
Até mi caballo, largo
En una rama de guamirim
Desde chico fui así
No juego ni me facilito
No creo en brujas
¡Pero que las hay, las hay!
Soy de la costa de Uruguay
Mi viejo pueblo querido
Y, por andar desprevenido
Hay tantos chicos sin padre
En el rancho de Santa Fe
De barro y paja
En medio de un tumulto de invitados
Me mezclé en el alboroto
Y la multitud bailaba
En un ambiente humeante
Una lámpara justo en el centro
En la penumbra del amanecer
Para quien llegaba de afuera
Poco veía adentro
Puse la mano en una cintura
Que me cruzó en el costado
Y salí entreverado
Entre el polvo y el humo!
— ¡Oye!, china hermosa!
Morena de crin oscura
De esas, de nariz chata
Con olor a lagartija
Que cuando parpadea
Hasta la noche se ilumina
Mitad diabla y mitad santa
Con aires de dueña
Y un sabor a tormenta
Que trae agua en la garganta
Y me pegué a la mujer
Como una garrapata!
Y el acordeonista era un mulato
Que incluso dormido tocaba
Y el acordeón lloriqueaba
Como un cortejo de gatos
El viejo acordeón gemía
A veces casi se detenía
De repente se despertaba
Y se perdía en un vanerón!
Y yo, contra la piel suave
De ese cuerpo moreno
Sentía el mundo pequeño
Latir, lleno de encanto
Dos ojos, flores de trébol
Con rocío
Pero lo bueno se acaba
Se cumplió un viejo dicho
Yo, que bailaba mecido
En los dulces brazos de la mujer
Escuché, de repente
Un tipo de relincho
Era el dueño del alboroto
Medio enojado en un rincón
Que me miraba, con asombro
Más serio que un armadillo
Y fue él quien vino
Porque era 'suyo' el lugar
Bufando y abriéndose paso
Como dueño del rodeo
Quiso partirme por la mitad
Con un cuchillazo
– ¡Que si me agarra, me destroza! –
Llegó a levantar polvo
Pero no es en vano, chumisco
Que soy de San Luis Gonzaga
Casi en el giro del brazo
Logré esquivar el corte
Y casi me confundo
Porque... No había mucho espacio
Sentí el calor del acero
Y el calor del acero quema!
Me levanté sin alboroto
Por el desafío
Y solté mi marca-toro
En un terrible '¡Buenas tardes!'
He visto cosas feas
He visto crueldades
Pero hoy aún me estremezco
Recordar esa pelea –
Quizás quien escuche no crea
Pero: Vi brotar en el cuello
Del indio, del grito fuerte
Como un cinturón rojo
Y desde el labio hasta la oreja
Quedó... Relampagueando el hueso
El indio era un toro indomable
– Pero hasta el toro se arrodilla
Cortado del labio a la oreja –
Se amontonó como un cuero
Y eso fue un estallido
De esos que daban miedo!
Se asustó la multitud
Y, amigos, fue un alboroto!
Parecía hasta una manada
Disparando en un campo!
No hay quien pinte el retrato
De un alboroto cuando estalla
Chirridos de cuchillos, espuelas
Y gritos de desacato
Gritos de cuarenta y cuatro
Desde cada rincón del salón
Y el viejo acordeón bagual
En un vanerón lento
Haciendo acompañamiento
Del estruendo de las balas!
La mujer se revuelve
Remolineando en la puerta
Y el hombre de la guampa torcida
Que viene derecho a la ventana
Gritando a todo pulmón
En un grito alucinante
– Indio que no se aguanta
Viendo la sangre, se asusta
Y se va campo afuera
Llevándose todo por delante
Soy creyente en la divinidad y
Moriré cuando Dios quiera
Pero, amigos, si digo
Hasta peligra la verdad
En esa barbaridad
– De la multitud huyendo
De gritos y balas zumbando –
El acordeonista, ajeno a todo
Tocaba un xote pegajoso
Casi medio dormido
Y la cosa iba así
Balanceé la situación
Casi sin municiones
Todos disparando contra mí
'¿Cuál sería mi fin?'
– Me di cuenta de repente
No me quedaré como semilla
Pero me gusta andar por el mundo
Me esperaban en los fondos
Y salí por la puerta principal
Y de ahí me fui al monte
Bajo el tiroteo
– Y aún escuchaba el floreo
Del acordeón del mulato
Y, para resumir el relato
Me fui para el otro lado
Crucé Uruguay a nado
(Que mi caballo era un armadillo)
Y la historia de este alboroto
Es parte de mi pasado
'— ¿Y la mujer?'
Esta pregunta me hacen
Cada vez que recito
Es algo que reclamo
Porque no lo encuentro correcto
Considero una falta
Que ni siquiera puedo entender
Yo, en el terrible peligro
De una situación complicada
Todos preguntan por la mujer
Y a nadie le importa de mí!
A la mujer nunca más vi
En mi vida errante
Solo en sueños la veo
En un frenesí bárbaro
Quizás anda por ahí
En el rodeo de las estancias
O... Tal vez en las madrugadas
Sea una estrella brillante
De esas, que se baña desnuda
En el espejo de los arroyos