A Lenda da Marintambocanoa
O vento soprava no seio da mata no sertão de Camburí,
E o grande espírito anunciava um novo milênio.
Vindo lá do outro lado do ocêano,
O alabê chega na pequena aldeia de pescadores em São Sebastião.
E só depois de ter sido iniciado pelo seu amigo pescador,
Ele teve consciência da grandeza do mito.
Após recupera-se da longa viagem,
Partiu para a floresta que outrora fora habitada por bravos guerreiros,
Tupiniquins e tupinambás.
E o senhor das matas completa o ensinamento.
Na ânsia de encontrar aquilo que procurava,
O guerreiro percebeu na intensidade do verde,
Na beleza das flores, na pureza das nascentes,
O verdadeiro sentido da vida e da morte.
Abraçado ao tronco da grande árvore
Chorou esperando a noite chegar.
Envolta da fogueira para aquecer do frio,
Ele cantou e dançou a dança da criação.
Mas só com a chegada do sol, teve início ao ritual.
E tudo ganhou formas no universo: A terra, as plantas, os animais, os rios e o mar…
E da lámina afiada no cáule do guapuruvú, nasceu a Marintambocanoa.
E com seus tambores de embaúba e bambú,
Fez ecoar na imensidão do mundo a magia do som.
Eternizando o símbolo da canoa no encantamento da música…
La Leyenda de Marintambocanoa
El viento soplaba en el seno de la selva en el interior de Camburí,
Y el gran espíritu anunciaba un nuevo milenio.
Viniendo desde el otro lado del océano,
El alabé llega a la pequeña aldea de pescadores en São Sebastião.
Y solo después de haber sido iniciado por su amigo pescador,
Él tomó conciencia de la grandeza del mito.
Tras recuperarse del largo viaje,
Partió hacia el bosque que alguna vez fue habitado por valientes guerreros,
Tupiniquins y tupinambás.
Y el señor de la selva completó la enseñanza.
En el afán de encontrar lo que buscaba,
El guerrero percibió en la intensidad del verde,
En la belleza de las flores, en la pureza de los manantiales,
El verdadero sentido de la vida y de la muerte.
Abrazado al tronco del gran árbol
Lloró esperando que llegara la noche.
Rodeado de la fogata para calentarse del frío,
Cantó y bailó la danza de la creación.
Pero solo con la llegada del sol, comenzó el ritual.
Y todo cobró forma en el universo: La tierra, las plantas, los animales, los ríos y el mar…
Y de la hoja afilada en el tallo del guapuruvú, nació Marintambocanoa.
Y con sus tambores de embaúba y bambú,
Hizo resonar en la inmensidad del mundo la magia del sonido.
Eternizando el símbolo de la canoa en el encantamiento de la música…
Escrita por: Nildo Freitas