Por onde andas, meu Filho?
(Quando sento para matear, todas as manhãs,
Neste silencio que rumina a solidão...
Sorvo no mate o gosto amargo da saudade,
Se, a tua ausência fez casa em meu coração!
Quanto contemplo, teus bastos, num cavalete
E um par de esporas, bem novinho, que te dei,
Renasce o sonho de ver-te um dia, meu filho,
Domando a vida, neste trono em que fui rei)
Por onde andas, meu filho, por estas horas?
(Talvez Perdido em teu sonho de vencer?)
Aqui mateando, posso ver-te, galopando...
Na vida simples, do chão que te viu nascer!
O teu petiço, no potreiro, anda inquieto...
Sentindo a falta de um abraço e de um carinho,
Até o guaxo, brincalhão, que deste o nome,
Berra de fome, não sabe viver sozinho!
A tua Mãe, perdeu o brilho, dos seus olhos,
Afaga as roupas e os brinquedos que deixastes,
Restam dois velhos e nosso rancho, sem alma,
Porque nós dois, fomos também, por onde andastes!
Olho pro campo, pensativo e me pergunto:
- Qual o sentido, desses anos de labuta?
A nossa terra e os aperos que não usa,
O sabia canta, mas minh'alma não escuta
É meu parceiro, meu amigo e meu futuro,
Dói a incerteza de onde andarás, meu filho?
A noite chega e a esperança da Oh! de casa,
Para anunciar que voltarás em teu tordilho
Por onde andas, meu filho, por estas horas?
(Talvez Perdido em teu sonho de vencer?)
Aqui mateando, posso ver-te, galopando...
Na vida simples, do chão que te viu nascer!
¿Dónde estás, hijo mío?
(Cuando me siento a tomar mate, todas las mañanas,
En este silencio que rumia la soledad...
Sorbo en el mate el sabor amargo de la añoranza,
¡Si tu ausencia hizo casa en mi corazón!
Al contemplar tus bastos en un caballete
Y un par de espuelas, bien nuevas, que te di,
Renace el sueño de verte un día, hijo mío,
Domando la vida, en este trono en que fui rey)
¿Dónde estás, hijo mío, a estas horas?
(¿Quizás perdido en tu sueño de vencer?)
Aquí tomando mate, puedo verte, cabalgando...
En la vida sencilla, del suelo que te vio nacer!
Tu potrillo, en el potrero, anda inquieto...
Sintiendo la falta de un abrazo y de un cariño,
Hasta el guacho, juguetón, al que diste nombre,
Brama de hambre, ¡no sabe vivir solo!
Tu madre, perdió el brillo de sus ojos,
Acaricia la ropa y los juguetes que dejaste,
Quedan dos viejos y nuestro rancho, sin alma,
Porque nosotros dos, también fuimos por donde anduviste!
Miro el campo, pensativo y me pregunto:
- ¿Cuál es el sentido de estos años de trabajo?
Nuestra tierra y los aperos que no usa,
El zorzal canta, pero mi alma no escucha
Es mi compañero, mi amigo y mi futuro,
Duele la incertidumbre de dónde andarás, hijo mío?
La noche llega y la esperanza de la vuelta a casa,
Para anunciar que volverás en tu caballo tordillo
¿Dónde estás, hijo mío, a estas horas?
(¿Quizás perdido en tu sueño de vencer?)
Aquí tomando mate, puedo verte, cabalgando...
En la vida sencilla, del suelo que te vio nacer!