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Mostrando el Pago

Odilon Ramos

Mostrando o Pago

Aqui nesta terra,
senhores do pago,
se juntam retalhos
da hist? do pago.
O ch?ainda guarda
as marcas de cascos,
nas trilhas abertas
por homens e gado.

No ar ainda ecoam
vozes dos birivas,
lembran? t?vivas
na recorda?
umbus r figueiras
abrigam nas sombras,
sinais evidentes
do fogo de ch?

Tropas que ocuparam
o Curral da Contagem,
seguiram viagem,
com o tempo que foi.
Ficou ecoando
no campo do sonho,
dolente e tristonho,
o berro do boi.

Aqui nesta terra,
viveu uma mulata,
nascida de escrava
com o seu senhor,
que fez uma capela
pro seu Santo Ant?,
em troca do sonho
de ter seu amor.

E dessas ra?s
do tranco vi?o,
um galho frondoso,
mais outro, outro mais...
S?filhos, que seguem
seus pr?os destinos,
mas sempre maninos,
no encontro dos pais.

S?homens e mulheres,
s?velhos crian?,
com suas esperan?,
seus sonhos felizes,
que v?da plan?e,
dos campos, dos montes,
pra beber na fonte
de suas ra?s.

Aqui nesta terra,
senhores do povo,
hoje h?m tempo novo,
progresso, cidade,
mas ainda se escuta
no engenho do tempo,
a velha moenda
rangendo saudade.

Se foram as tropas,
tropeiros e mulas,
ficou a patrulha
no nome somente.
Ficou Santo Ant?
guardando esta terra,
e a f?ue se encerra
na alma da gente.

Mostrando el Pago

Aquí en esta tierra,
senhores del pago,
se juntan retazos
de la historia del pago.
El suelo aún guarda
las marcas de cascos,
en los senderos abiertos
por hombres y ganado.

En el aire aún resuenan
voces de los birivas,
recuerdos vivos
en la memoria.
Los umbúes y higueras
se cobijan en las sombras,
signos evidentes
del fuego del pago.

Tropas que ocuparon
el Corral de la Contagem,
seguían su viaje,
con el tiempo que fue.
Quedó resonando
en el campo de los sueños,
doliente y triste,
el bramido del buey.

Aquí en esta tierra,
vivió una mulata,
nacida de esclava
con su señor,
quien construyó una capilla
para su Santo Antônio,
a cambio del sueño
de tener su amor.

Y de esas raíces
del trabajo viñero,
un frondoso ramal,
uno más, y otro más...
Solo hijos, que siguen
sus propios destinos,
pero siempre niños,
en el encuentro con sus padres.

Solo hombres y mujeres,
solo viejos y niños,
con sus esperanzas,
sus sueños felices,
que van de la llanura
de los campos, de los montes,
para beber en la fuente
de sus raíces.

Aquí en esta tierra,
senhores del pueblo,
hoy hay un tiempo nuevo,
progreso, ciudad,
pero aún se escucha
en el ingenio del tiempo,
la vieja molienda
rechinando nostalgia.

Se fueron las tropas,
tropilleros y mulas,
quedó la patrulla
solo en el nombre.
Quedó Santo Antônio
cuidando esta tierra,
y la fe que se encierra
en el alma de la gente.

Escrita por: Odilon Ramos