De exidio Thuringiae
Höret, Herr König, eine schlechte Nachricht,
von Westen zieht her eine Frankenschar.
Geführet werden sie von Theuderich
und dessen Bruder Glothar.
Begleitet werden sie von einem Sachsenheer,
ein Neidingswerk so scheint es mir,
vernichten sie die Gegenwehr.
Es bleibt nicht viel Zeit, so sind sie schon hier.
Rüstet auf die Krieger sobald,
versammelt die Kämpen zur Königsburg.
Baut etliche Gruben zum Hinterhalt,
ein Heer stellt auf an der Unstrut.
Auf ihr edlen Krieger
für Herminafried!
Nicht Kampflos übergebt
den Feinden ihren Sieg!
Schwert und Flamme überzog das Land,
ein edles Geschlecht für immer gelöscht.
Zerstört die Burg die hier einmal stand,
keiner mehr lebend der die Sühne rächt.
531 war ein dunkles Jahr in der Geschichte Thüringens.
Blut von beiden Seiten tränkte die Walstatt.
Die Anzahl der waffengefällten formte schon eine Brücke über den Fluß,
so das man hinüberschreiten konnte mit trockenem Fuß.
Aber den Königsschatz, den die Feinde zu erbeuten hofften,
ward niemals gefunden.
Denn vergraben an geheimen Ort, ruht noch heute, unser Heiligtum,
der Thüringer Königshort.
Solo: Stickel
Ruhmlos zogen die Sieger fort,
mit Wut und Gram in ihren Leib.
Ohne den Thüringer Königshort,
verborgen ruht er für alle Zeit.
De la destrucción de Turingia
Escucha, Señor Rey, una mala noticia,
por el oeste se acerca una horda franca.
Son liderados por Teodorico
y su hermano Clotario.
Los acompaña un ejército sajón,
una obra de envidia, así me parece,
destruyen la resistencia.
No queda mucho tiempo, ya están aquí.
Preparen a los guerreros de inmediato,
reúnan a los combatientes en la fortaleza del rey.
Cavemos algunas trampas para emboscar,
un ejército se prepara en el Unstrut.
¡Oh nobles guerreros
por Herminafried!
¡No se rindan sin luchar
ante los enemigos que buscan su victoria!
Espada y fuego cubrieron la tierra,
una noble estirpe borrada para siempre.
Destruyan el castillo que una vez estuvo aquí,
nadie quedará vivo para vengar la afrenta.
El año 531 fue oscuro en la historia de Turingia.
La sangre de ambos bandos empapó el campo de batalla.
La cantidad de caídos en combate formaba ya un puente sobre el río,
de modo que se podía cruzar con los pies secos.
Pero el tesoro real, que los enemigos esperaban saquear,
nunca fue encontrado.
Porque enterrado en un lugar secreto, descansa aún hoy, nuestro santuario,
el tesoro real de Turingia.
Solo: Stickel
Los vencedores se retiraron sin gloria,
con ira y pesar en sus corazones.
Sin el tesoro real de Turingia,
reposa oculto por toda la eternidad.