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Aquella con quien comparadas, los Alpes son valles

Of The Wand And The Moon

She With Whom Compar'd The Alpes Are Vallies

I wish to fire the trees af all these forrest
I give the Sunne a last farewell each evening
I curse the fidling finders out of Musicke
With envie i doo hate the loftie mountains
And with despite despise the humble vallies
I doo detest night, evening, day, and morning

For she, whose parts maintainde a perfect musique
Whose beawties shin'de more then the blushing morning
Who much did passe in state the stately mountains
In straightnes past the Cedars of the forest
Hath cast me wretch into eternally evening
By taking her two Sunnes from these darke vallies

Curse to my selfe my prayers is, the morning
My fire is more, then can be made with forrests
My state more base, then are the basest vallies
I wish no evenings more to see, each evening
Shamed I hate my selfe in sight of mountaines
And stoppe mine ears, lest I growe mad with Musicke

For she, with whorm compar'd, the Alpes are vallies
She, whose lest word brings from the spheares their musique
At whose approach the Sunne rase in the evening
Who, where she went, bare in her forhead morning
Is gone, is gone from these our spolyed forrests
Turning to desarts our best pastur'de mountaines

Aquella con quien comparadas, los Alpes son valles

Deseo incendiar los árboles de todos estos bosques
Le doy al Sol un último adiós cada tarde
Maldigo a los buscadores de música que fingen
Con envidia odio las altas montañas
Y con desprecio desprecio los humildes valles
Detesto la noche, la tarde, el día y la mañana

Porque ella, cuyas partes mantenían una música perfecta
Cuyas bellezas brillaban más que la mañana sonrojada
Quien superaba en estado a las majestuosas montañas
En rectitud superaba a los cedros del bosque
Me ha arrojado miserablemente a la eterna tarde
Al llevarse sus dos soles de estos oscuros valles

Maldigo para mí mismo mis plegarias, la mañana
Mi fuego es más grande que el que se puede hacer con los bosques
Mi estado más bajo que los valles más bajos
No deseo ver más atardeceres, cada tarde
Avergonzado me odio a mí mismo a la vista de las montañas
Y tapo mis oídos, no sea que enloquezca con la música

Porque ella, con quien comparadas, los Alpes son valles
Ella, cuya última palabra trae su música de las esferas
A cuya llegada el Sol se pone en la tarde
Quien, donde ella iba, llevaba en su frente la mañana
Se ha ido, se ha ido de estos nuestros bosques saqueados
Convirtiendo en desiertos nuestras mejores montañas pastoreadas

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