395px

El Moro y la Ruana

Os Monarcas

O Mouro e a Ruana

Adelgacei o meu mouro por uns quatro ou cinco dias
E me larguei pra São Luiz dar serviço pras gurias
"Quaje" na boca da noite co'a cuscada em alvoroço
Entrei no povo pachola louco pra "molha" o pescoço

Já saímo se acrocando que nem lembrão
No repoio arrodeando
Pros dois lados igual matungo zaroio

Meu mouro se atravessava como quem vem dum rodeio
Espumando na peiteira e mordendo a perna do freio
Nisto ronca uma cordeona e o mouro trocando oreia
Entreparou de repente percurando a luz vermeia.

Já saímo se acrocando...

Me apeio... Dobro os pelegos e ali do parapeito
Corro os olhos numa tianga que possa me aliviá o peito
Tinha macho que me olhava com jeito assim de rufião
Apartei uma china Ruana e fui direto pro salão

Já saímo se acrocando...

A cordeona corcoveava e soprava um vento em açoite
O gaiteiro era o Adalberto lá do corujão da noite
Dancei só duas vaneras me acertei logo co'a Ruana
Que me largou mais solado do que couro de banana
De guaiaca "quaje" seca e com a alma renovada
Beijo a Ruana... Encilho o mouro
E saio ao tranquito na estrada...
Me vou pensando na Ruana centauro do campo aberto...
E ainda escuto lá longe uma vanera do Adalberto

Já saímo se acrocando...

El Moro y la Ruana

Adelgacé a mi moro por unos cuatro o cinco días
Y me fui a San Luis a dar servicio a las chicas
Casi en la boca de la noche con la cuscada en alboroto
Entré en el pueblo alborotado, loco por mojar la garganta

Ya salimos acariciándonos como recién casados
En el corral rodeando
Por ambos lados como potros salvajes

Mi moro se atravesaba como si viniera de un rodeo
Espumando en el freno y mordiendo la pierna
En eso suena un acordeón y el moro moviendo las orejas
Se detiene de repente buscando la luz rojiza

Ya salimos acariciándonos...

Me bajo... Acomodo las pieles y allí en el parapeto
Miro a una chica que pueda aliviarme el pecho
Había hombres que me miraban con aires de bravucones
Aparté a una chica Ruana y fui directo al salón

Ya salimos acariciándonos...

El acordeón se retorcía y soplaba un viento feroz
El gaitero era Adalberto del rincón nocturno
Bailé solo dos vaneras y me entendí pronto con la Ruana
Que me dejó más marcado que el cuero de plátano
Con la guayaca casi seca y el alma renovada
Beso a la Ruana... Ensillo al moro
Y salgo tranquilo por el camino...
Me voy pensando en la Ruana centaura de campo abierto...
Y aún escucho a lo lejos una vanera de Adalberto

Ya salimos acariciándonos...

Escrita por: Joao Sampaio, Luiz Lanfredi, Odenir dos Santos