Zugana Manuela
Zugana Manuela
pensaba en ti
no pude resistirme
los demonios intentaron;
con solo mirarte
me enamoré.
Ojalá nunca
hubiera aparecido!
Lleno de amor,
sin esperanza!
¿Por qué hiciste
dueño de este corazón?
Tú dijiste que
'desde aquí en adelante!'
Realmente no soy
amante de los locos.
Debes perdonar
mis locuras,
tus ojos están
en mis dos ojos.
Te lo digo claramente,
según yo, verdades.
Me fascinan
tus rostros.
He estado despierto
toda la noche
en sueños eternos,
cuando estaba en
San Sebastián,
y vi en la plaza
del pueblo
en el centro
bailando Manuelita.