Relato de Um Cantor Cego
Falado:
Foi um bagual mala cara lombo sujo sentador
Que corcoveou com o Hortencio, gaucho taita e cantor
Depois do tombo, o silencio num cerro do corredor.
La pucha, que tauriou a vida sem tempo, espaço ou noção
Passou sis meses no povo, na bruma e na cerração
Quando a si no mundo, o mundo era escuridão.
Masis tarde voltou a quercncia com a alma a florescer
Rememorava solito o que não podia ver
E ouvia um tacã a lo largo riscando o entardecer.
Assim deixou de cantar, gatou vida ano, após ano
Até tocar um sinal espiritual e humano
Na claridade intuitiva de guitarreiro pampeano.
E deu de mão na viguela tão épica e altaneira
Até encontrar em si mesmo facho de luz missioneira
Armando acordes pampeanos numa milonga campeira.
Cantado:
Escutava a pampa aberta entrenhada na guitarra
Sentia o calor da vida longe num poto que esbarra
E as palpitações da terra cantava numa chamarra.
Bebeu a pampa com os olhos Dom Hortencio Ibirucay
Payadas,coplas e polcas remansos que vem e vai
Pois seu canto corre livre como as águas do Uruguai.
Há tanta gente no mundo sã de lombo e de visão
Que ve as coisas da vida com a mais estrita opnião
Que se olharem para dentro é maior a escuridão
Relato de un Cantor Ciego
Hablado:
Fue un tipo rudo, de lomo sucio y sentador
Que se encabritó con Hortencio, gaucho viejo y cantor
Tras la caída, el silencio en un cerro del corredor.
¡Caray, que le torció la vida sin tiempo, espacio o noción
Pasó seis meses en el pueblo, entre la bruma y la cerrazón
Cuando en sí mismo, el mundo era oscuridad.
Más tarde regresó a la querencia con el alma floreciendo
Recordaba solito lo que no podía ver
Y escuchaba un tac-tac a lo lejos rayando el atardecer.
Así dejó de cantar, gastó vida año tras año
Hasta tocar una señal espiritual y humana
En la claridad intuitiva de guitarrero pampeano.
Y se lanzó a la vigüela tan épica y altanera
Hasta encontrar en sí mismo un haz de luz misionera
Armando acordes pampeanos en una milonga campera.
Cantado:
Escuchaba la pampa abierta entretejida en la guitarra
Sentía el calor de la vida lejos en un rincón que se desbarra
Y las pulsaciones de la tierra cantaba en una chamarra.
Bebió la pampa con los ojos Don Hortencio Ibirucay
Payadas, coplas y polcas, remansos que van y vienen
Pues su canto corre libre como las aguas del Uruguay.
Hay tanta gente en el mundo sana de lomo y de visión
Que ve las cosas de la vida con la más estricta opinión
Que si miran hacia adentro, es mayor la oscuridad