Ballad Against The Enemies Of France
May he fall in with beasts that scatter fire,
Like Jason, when he sought the fleece of gold,
Or change from man to beast three years entire,
As King Nebuchadnezzar did of old;
Or else have times as shameful and as bad
As Trojan folk for ravished Helen had;
Or gulfed with Proserpine and Tantalus
Let hell's deep fen devour him dolorous,
With worse to bear than Job's worst sufferance,
Bound in his prison-maze with Dædalus,
Who could wish evil to the state of France!
May he four months, like bitterns in the mire,
Howl with head downmost in the lakesprings cold
Or to bear harness like strong bulls for hire
To the Great Turk for money down be so!
Or thirty years like Magdalen live sad,
With neither wool nor web of linen clad;
Drown like Narciss', or swing down pendulous
Like Absalom with locks luxurious,
Or liker Judas fallen to reprobance;
Or find such death as Simon sorcerous,
Who could wish evil to the state of France!
May the old times come of fierce Octavian's ire,
And in his belly molten cold be told;
May he like Victor in the mill expire,
Crush between moving millstones on him rolled,
Or in deep sea drenched breathless, more adrad
Than in the whale's bulk Jonas, when God bade:
From Phœbus' light, from Juno's treasure-house
Drive, and from joys of Venus amorous,
And cursed of God most high to the utterance,
As was the Syrian king Antiochus,
Who could wish evil to the state of France!
Prince, may the bright-winged brood of Æolus
To sea-king Glaucus' wild wood cavernous
Bear him bereft of peace and hope's least glance,
For worthless is he to get good of us,
Who could wish evil to the state of France!
Balada Contra los Enemigos de Francia
Que se encuentre con bestias que dispersan fuego,
Como Jasón, cuando buscaba el vellocino de oro,
O cambie de hombre a bestia por tres años enteros,
Como el rey Nabucodonosor lo hizo antaño;
O tenga tiempos tan vergonzosos y malos
Como los troyanos por la raptada Helena tuvieron;
O tragado por Proserpina y Tántalo
Que el fango profundo del infierno lo devore dolorosamente,
Con peores penas que las de Job,
Atado en su laberinto prisión con Dédalo,
¡Quién podría desearle mal al estado de Francia!
Que por cuatro meses, como las garzas en el fango,
Aúlle con la cabeza hacia abajo en los manantiales fríos,
O para llevar arneses como fuertes toros por salario
Al Gran Turco por dinero abajo sea vendido;
O viva treinta años como Magdalena triste,
Sin lana ni tela de lino que la cubra;
Ahogarse como Narciso, o balancearse pendular
Como Absalón con sus lujosos cabellos,
O más parecido a Judas caído en la reprobación;
O encontrar una muerte como la de Simón el hechicero,
¡Quién podría desearle mal al estado de Francia!
Que vuelvan los viejos tiempos de la furia de Octavio,
Y en su vientre se le cuente el frío fundido;
Que como Víctor en el molino expire,
Aplastado entre las muelas en movimiento que lo aplastan,
O en el profundo mar ahogado sin aliento, más temeroso
Que en el vientre de la ballena Jonás, cuando Dios lo mandó:
De la luz de Febo, del tesoro de Juno
Expulsado, y de las alegrías de Venus amante,
Y maldito por Dios altísimo hasta la última palabra,
Como lo fue el rey sirio Antíoco,
¡Quién podría desearle mal al estado de Francia!
Príncipe, que la prole de alas brillantes de Eolo
A la salvaje y boscosa caverna marina de rey Glaucus
Lo lleve despojado de paz y de la menor esperanza,
Pues no es digno de recibir bien de nosotros,
¡Quién podría desearle mal al estado de Francia!