Aos Farrapos do Novo Milênio
Os sóis de setembro repontam lembranças,
Trazendo a garupa nas asas do vento,
Alvores de um tempo num pago criança,
Por sobre o lombilho do meu pensamento.
Os moços de hoje desfilam garbosos,
Com pilchas cedidas dos bens de família,
Mas dentro do peito trazem orgulhosos,
O mesmo amor dos heróis farroupilhas.
Cruzando avenidas parecem senhores,
Em pingos ligeiros de cascos groseados,
As rédeas, as bridas, os largos fiadores,
Buçais e cabrestos e estribos prateados.
Das ancas, dos fletes, os lanços trançados,
Bem apresilhados junto ao cinchador,
Vestidos da lida com touros alçados,
Rodadas, rodeios e pealos de amor.
Centauro farrapo, gaúcho imponente,
Assim te descrevem as telas e livros,
Mas quem te contempla, é certo que sente,
Que teus ideais permanecem bem vivos.
O ponho pesado em vicunha encarnada,
Pistolas pendidas das largas guaiacas,
Que junto a cintura conservam guardadas,
As onças e libras, tostões e patadas.
Chapéu bem copado de abas robustas,
Preso ao barbicacho que pende do peito,
Bombacha espalhada já ruta de lutas,
E o mango campeiro impondo respeito.
As longas adagas de folhas estreitas,
Bainhas soberbas de prata lavrada,
Pesadas chilenas de grandes rosetas,
Que ainda ostentam o pó das estradas.
A los Farrapos del Nuevo Milenio
Los soles de septiembre traen recuerdos,
Llevando en la grupa las alas del viento,
Amaneceres de un tiempo en un pago infantil,
Sobre el lomillo de mi pensamiento.
Los jóvenes de hoy desfilan con orgullo,
Con atuendos cedidos de los bienes familiares,
Pero en el pecho llevan con orgullo,
El mismo amor de los héroes farrapenses.
Cruzando avenidas parecen señores,
En caballos ligeros de cascos gastados,
Las riendas, las bridas, los anchos estribos,
Bozales y cabestros y estribos plateados.
De las ancas, de los fletes, los lazos trenzados,
Bien asegurados junto al cinchador,
Vestidos de la faena con toros desafiados,
Rodeos, rodeos y juegos de amor.
Centurión farrapo, gaucho imponente,
Así te describen las telas y libros,
Pero quien te contempla, sin duda siente,
Que tus ideales permanecen bien vivos.
El poncho pesado en vicuña encarnada,
Pistolas colgadas de los anchos cinturones,
Que junto a la cintura conservan guardadas,
Las onzas y libras, tostones y patadas.
Sombrero bien copado de alas robustas,
Atado al barbicacho que cuelga del pecho,
Bombacha desgastada ya ruta de luchas,
Y el mango campero imponiendo respeto.
Las largas dagas de hojas estrechas,
Vainas soberbias de plata labrada,
Pesadas espuelas de grandes rosetas,
Que aún ostentan el polvo de los caminos.