Quarenta e Dois
Puseram na cruz a escrita
Firmino Castro Bassualdo
E num tranco manso, calmo
Dispersou-se a gauchada
Uma roda choramingava
Deixando rastros pra vila
Onde fogões em fumaça
Queimavam seus paus de astilha
Um a um se foram, indo
Cada qual buscando o rumo
E eu, nos arreios me aprumo
E armo um pito colomi
A estância é logo ali
Em seguidita no más
Chego e explico ao capataz
Mansito, porque que vim
Volto a galope ao passado
Por um instante e mais nada
Ouço um assobio matreiro
No meio da matungada
Vi três zainas coloradas
Uns gateados e um oveiro
Que ele acostumou com os cuero
Num quadro curto das casas
Enrolo a trança da rédea
Sobre o fio do alambrado
Descanso a bota embarrada
No liso arame de baixo
E vou prendendo um vistaço
Debruçado sobre a cerca
Até que a vista se perca
E retorne pro meu costado
Seguem os fogões da vila
Soltando fumaça branca
E o relógio não se cansa
De ir empurrando as horas
A primavera ainda aflora
E o oveiro pasta tempo
Mas sempre castiga o vento
Uma cancela que chora
Depois que puseram a escrita
Firmino Castro Bassualdo
Fui e comprei o cavalo
Que há de morrer no potreiro
Lembro bem do pingo oveiro
Quando troteava se espiando
Se eu tenho quarenta e dois
Floxito tem trinta anos!
Cuarenta y Dos
Pusieron en la cruz la escritura
Firmino Castro Bassualdo
Y en un paso suave, tranquilo
La gente del campo se dispersó
Un círculo lloraba
Dejando rastros hacia el pueblo
Donde las chimeneas humeantes
Quemaban sus leños astillados
Uno a uno se fueron, yendo
Cada uno buscando su camino
Y yo, en la silla me enderezo
Y armo un cigarrillo de tabaco
La estancia está ahí nomás
Enseguida no más
Llego y le explico al capataz
Suave, por qué he venido
Vuelvo al galope al pasado
Por un instante y nada más
Escucho un silbido astuto
En medio del rodeo
Vi tres yeguas coloradas
Unos gateados y un overo
Que él acostumbró con los cueros
En un rincón corto de las casas
Enrollo la trenza de la rienda
Sobre el alambre del alambrado
Descanso la bota embarrada
En el liso alambre de abajo
Y sigo mirando fijamente
Apoyado sobre la cerca
Hasta que la vista se pierda
Y regrese a mi lado
Siguen las chimeneas del pueblo
Soltando humo blanco
Y el reloj no se cansa
De empujar las horas
La primavera aún florece
Y el overo pasta el tiempo
Pero siempre castiga el viento
Una tranquera que llora
Después que pusieron la escritura
Firmino Castro Bassualdo
Fui y compré el caballo
Que ha de morir en el potrero
Recuerdo bien al caballo overo
Cuando trotaba mirándose
Si yo tengo cuarenta y dos
¡Floxito tiene treinta años!