Lena
Die Augenringe erzählen die Nacht,
Fremdes Hotel, bin fröstelnd aufgewacht.
Mit nem Gewissen, das mich ständig beißt.
Oh, du fehlst mir so.
In der Arena gestern noch der Held,
Heute der Typ, der den Hörer falsch herum hält.
Ach, warum gehst du denn nicht ran?
Ich vermiß dich so.
Wenn der Himmel mir jetzt auf den Kopf drauf fällt
bist du die einzige, die noch zu mir hält.
Ich brauche jetzt deine ruhige Hand.
Oh, meld dich doch bei mir,
ich gäb sonst was dafür.
Lena, du hast es oft nicht leicht.
Wie weit die Kraft doch reicht.
Wenn ich am Boden liege,
erzählst du mir,
daß ich bald fliege.
Lena, wie ein klarer warmer Wind,
wenn die Tage stürmisch sind,
laß ich mich zu dir treiben,
Seelen aneinander reiben.
Bin viel zu oft weit weg von dir.
Abgestürzt gestrandet neben dir.
Mein Glück, daß du Bruchpiloten magst.
Du kennst mich gut, ich schwör dir nie zu viel.
Aber du weißt, du bist mein wahres Ziel.
Du hast mich immer noch nicht satt.
Du bist Luft für mich, die ich zum Atmen brauch`.
Die Landebahn in meinem Bauch,
Die Tropfen für mein schwaches Herz
Ich lieb dich alltagsgrau,
ich lieb dich sonntagsblau
Lena
Las ojeras cuentan la noche,
En un hotel extraño, me desperté temblando.
Con una conciencia que me muerde constantemente.
Oh, cómo me haces falta.
Ayer en la arena aún era el héroe,
Hoy soy el tipo que sostiene el teléfono al revés.
Oh, ¿por qué no contestas?
Te extraño tanto.
Si el cielo me cae encima ahora mismo,
Tú eres la única que aún está a mi lado.
Necesito ahora tu mano tranquila.
Oh, por favor, contéstame,
daría cualquier cosa por eso.
Lena, a menudo no la tienes fácil.
Hasta dónde llega la fuerza.
Cuando estoy en el suelo,
tú me dices
que pronto volaré.
Lena, como un viento cálido y claro,
cuando los días son tormentosos,
me dejo llevar hacia ti,
nuestras almas se rozan una con otra.
Estoy demasiado lejos de ti con demasiada frecuencia.
Estrellado y varado a tu lado.
Qué suerte que te gusten los pilotos de prueba.
Me conoces bien, te juro que nunca exagero.
Pero sabes que eres mi verdadero objetivo.
Todavía no te has cansado de mí.
Eres el aire que necesito para respirar,
La pista de aterrizaje en mi estómago,
Las gotas para mi débil corazón.
Te amo en los días grises de la rutina,
te amo en los domingos azules.
Escrita por: Hartmut Engler / Ingo Reidl