Abaelard
Con saltos casi divinos
el hijo del padre celestial
a la tierra
viene de lo alto,
despojado
ahora regresa a los infiernos.
Subiendo hacia el cielo
las brillantes nubes lo recibieron,
era llevado
con las manos en alto
bendiciendo
a los presentes.
Al verlo ascender
y maravillarse de ello
se detuvieron
los ángeles vestidos de blanco,
tan radiantes
en rostro como en vestimenta.
A la tierra
viene de lo alto,
despojado
ahora regresa a los infiernos.