Bendita
Bendita voz da milonga
Na boca desta guitarra
Bendita alma que guarda o dialeto dos matos
O argumento dos pastos
E a inquietação das aguadas
Na Lua santa prateada
Dos sonhos das noites longas
Bendita voz da milonga
Na boca desta guitarra
Que hoje me abraça com cismas
De bordonear opinando
Galpão grande fogoneando a própria idade do dia
A sua própria poesia
Colhida na cor da aurora
Nos resmungos das esporas
Na voz dos bastos e estrivos
E no clarim de algum silvido
Nascido no campo afora
A Lua certa do potro que conhece o maneador
A paciência, o domador, a coragem além do tombo
Costear maneando redondo, depois o vento e as garra
O galope, a boca atada, o fleco, o toso e a crina
E o sonho do andar da China
No rancho a beira da estrada
Que as vezes ouve a guitarra
Milonguear em serenata
E espia encabulada detrás do véu da janela
Lá fora canta por ela algum gaucho e seu segredo
Que a noite desfaz o medo e a estrela aponta o amor
Que volta em forma de flor
Na mão da rédea entre os dedos
No dia é a lembrança
Que vai junto nos arreios
Que junto para rodeio no fundo de uma invernada
E por vezes é a palavra
Delicada de um poema
Que a noite torna pequena
Conforme a flor da pitanga
Que lembra junto da sanga
Teu beijo e a pele morena
Igual a cor da madeira
E a alma desta guitarra
Que assim abraça enciumada
Por me encontrar fogoneando
Voz de campo bordoneando
A inquietação das aguadas
A santa Lua prateada
E os sonhos das noites longas
Bendita voz da milonga
Na boca desta guitarra
Bendita
Bendita voz de la milonga
En la boca de esta guitarra
Bendita alma que guarda el dialecto de los campos
El argumento de los pastos
Y la inquietud de las aguadas
En la Santa Luna plateada
De los sueños de noches largas
Bendita voz de la milonga
En la boca de esta guitarra
Que hoy me abraza con pensamientos
De bordonear opinando
Galpón grande fogoneando la propia edad del día
Su propia poesía
Cosechada en el color del alba
En los murmullos de las esporas
En la voz de los bastos y estribos
Y en el clarín de algún silbido
Nacido en el campo afuera
La Luna clara del potro que conoce al domador
La paciencia, el domador, el valor más allá de la caída
Costear meneando redondo, luego el viento y las garras
El galope, la boca atada, el fleco, el toso y la crin
Y el sueño del andar de la China
En el rancho a la orilla del camino
Que a veces escucha la guitarra
Milonguear en serenata
Y espía tímida detrás del velo de la ventana
Allá afuera canta por ella algún gaucho y su secreto
Que la noche deshace el miedo y la estrella señala el amor
Que vuelve en forma de flor
En la mano de la rienda entre los dedos
En el día es el recuerdo
Que va junto en los arreos
Que se junta para el rodeo en el fondo de una invernada
Y a veces es la palabra
Delicada de un poema
Que la noche vuelve pequeña
Como la flor de la pitanga
Que recuerda junto a la zanja
Tu beso y la piel morena
Igual al color de la madera
Y el alma de esta guitarra
Que así abraza celosa
Por encontrarme fogoneando
Voz de campo bordoneando
La inquietud de las aguadas
La Santa Luna plateada
Y los sueños de noches largas
Bendita voz de la milonga
En la boca de esta guitarra