O Casco e a Pedra
O casco pisando a pedra, são como a flor e o espinho...
Embora sendo distintos estão no mesmo caminho;
São, na verdade, um exemplo pra todo aquele que pensa
Que a estrada não tem motivos pra unir pela diferença.
Por entre o casco e a pedra, o cuidado é mais sentido,
Pois quem já feriu com ferro, com ferro um dia é ferido...
E quando num trote largo o casco também se quebra,
A dor que manca o cavalo é bem mais forte que a pedra.
Quem "estropeia" um cavalo por gosto, perde a razão;
Aponta o próprio destino com sete pedras na mão.
E bem sabe quem lhe toca, pelas estradas de chão,
Que o "mol" do casco é sensível e se chama coração.
Nos campos duros de pedra, um mês sem chuva é bastante,
E os cascos são como as luas crescente, cheia e minguante...
Que vão crescendo, enfraquecem, e ficando ressequidos
Se quebram por quase nada, igual a um copo de vidro.
Depois de quebrar de fato, nem dá pra fazer alarde,
Posto que o tempo, se cruza, pra remediar já é tarde...
E á tempos cuido da lida, e dos cavalos que enfreno;
Aparo e "groseio" os cascos pelas manhãs de sereno.
Por isso o casco e a pedra são iguais e tão distintos,
Vivem assim, um no outro, respeitando seus instintos.
Sabem da força incontida que apenas só um detém,
E sabem que sobre as pedras nem rastro fica de alguém
El casco y la piedra
El casco pisando la piedra, son como la flor y la espina...
Aunque siendo distintos están en el mismo camino;
Son, en realidad, un ejemplo para todo aquel que piensa
Que el camino no tiene motivos para unir por la diferencia.
Entre el casco y la piedra, el cuidado se siente más,
Porque quien ha herido con hierro, con hierro un día es herido...
Y cuando en un trote amplio el casco también se quiebra,
El dolor que cojea al caballo es mucho más fuerte que la piedra.
Quien lastima a un caballo por gusto, pierde la razón;
Apunta su propio destino con siete piedras en la mano.
Y bien sabe quien lo toca, por los caminos de tierra,
Que el 'mol' del casco es sensible y se llama corazón.
En los campos duros de piedra, un mes sin lluvia es suficiente,
Y los cascos son como las lunas creciente, llena y menguante...
Que van creciendo, se debilitan, y quedando resecos
Se rompen por casi nada, igual que un vaso de vidrio.
Después de romper de verdad, ni siquiera se puede hacer alarde,
Puesto que el tiempo, si se cruza, para remediar ya es tarde...
Y desde hace tiempo cuido de la tarea, y de los caballos que domo;
Recorto y limo los cascos en las mañanas serenas.
Por eso el casco y la piedra son iguales y tan distintos,
Viven así, uno en el otro, respetando sus instintos.
Saben de la fuerza incontenible que solo uno posee,
Y saben que sobre las piedras no queda rastro de nadie.
Escrita por: Gujo Teixeira / Zeca Alves