Aquí estoy
Aquí estoy
De las tierras oscuras
No hay fuego en mi camino
La tristeza en mi cuerpo
En un lugar lejano
No puedo ver ni mi cara
Todo el mundo en mi espalda
Siento un vacío profundo
Solo ante nuestro Dios
Me guía con su luz
Mi vida se va apagando
Como un sueño eterno
Desde tiempos pasados
La realidad me abruma
El veneno me consume
Como un eco en mi mente
Aquí escucho
Música que me llena
Y los pájaros cantando
Traen un aire fresco
Ya no hay más sabiduría
Y los ríos se desbordan
Se desata en la casa
Al amanecer
El viento sopla fuerte
Viene desde el horizonte
Trae el aroma del campo
Con un hacha en la mano
Con valentía escuchamos
La gente que se alegra
Los árboles que florecen
Deseando esa riqueza
Y en la noche de sábado
Los guaraníes cantan
La chicha no se acaba
Se siente en el aire
Susurros entre ellos
Y se ríen las mujeres
Escuchamos el murmullo
De la gran serpiente
Y el sábado por la tarde
El bosque se abre en la casa
Y en la carretera de tierra
Sucede lo que se dice
Aquí se hace la fiesta
Bailamos hasta el final
Nos unimos en la danza
Las mujeres jóvenes
De la tristeza no hay fin
Hay un estanciero presente
El alambrador, el serrador
Niños de la selva
Las mujeres se unen
Para bailar con su fuerza
Escuchamos lo que cuentan
La vida de Mayor Ayala
Aquí estoy
De las tierras oscuras
No hay fuego en mi camino
La tristeza en mi cuerpo
Como un Alfonso
Como un pájaro en el cielo
Aquí estoy, aunque
Con mi corazón herido.
Escrita por: Emiliano R. Fernàndez / Andrés Cuenca Saldívar