O Fogo Posto
Sinos dobram e cruzam o horizonte
corre o pânico a acordar a aldeia.
É fogo posto, não adianta duvidar.
Olhem as chamas semeadas com rancor
não é humana, a mão de quem acendeu.
O ódio é fogo que arde e que se vê.
Fica o deserto, de cinzas plantado
e o cinismo de quem o viu arder
imensa dor, que recuso acreditar.
Olhem as chamas semeadas com rancor
não é humana, a mão de quem acendeu.
O ódio é fogo que arde e que se vê.
Fuego Encendido
Las campanas doblan y cruzan el horizonte
el pánico corre despertando al pueblo.
Es fuego encendido, no sirve dudar.
Miren las llamas sembradas con rencor
no es humano, la mano que encendió.
El odio es fuego que arde y se ve.
Queda el desierto, sembrado de cenizas
y el cinismo de quien lo vio arder
inmensa dolor, que me niego a creer.
Miren las llamas sembradas con rencor
no es humano, la mano que encendió.
El odio es fuego que arde y se ve.
Escrita por: João Portela