O Que Só o Campo Ensina (part. Marcelo Oliveira)
Chuva fria fim de tarde
Invernia tempo osco
Cheia de sanga correndo
Na curva do último posto
Nos galhos de uma figueira
Corcoveando a contragosto
Num ranchito de barreiro
Topando os ventos do agosto
De uma borrega abichada
Não salvou nem o pelego
Talvez negando serviço
D enpochar os meus arreios
Deixando vida por terra
Pra ser morte lombo alheio
Ou então só serviu pro campo
Vir mais verde no janeiro
Quem sabe o couro encharcado
Não tenha a culpa final
O sangue brotando quente
Sobre as cruzes de um bagual
Mas se a sina campeira
De sofrer pelo mais trigal
Em tempos de geada fria
Mormaceira ou temporal
Não pergunte quem não sabe
Dos encantos a neblina
Não se pede ensinamento
Do que só o campo ensina
O horizonte assim tão perto
E a alma quase não atina
Sentir na ponta dos dedos
O mais distante das retinas
Nas paredes de algum poncho
Gotaços de alguma saudade esquecidas
Deixar correr nas rédeas
Alguma sobra perdida
Da manga d'água insistente
Sobre a pampa cingida
Beija o potro que se ergue
Na primeira luz de vida
Depois é cherga no arame
Um poncho sobreando varal
Rédeas secas penduradas
Sobre as voltas do buçal
Na cerca um laço espichado
Pra completar um ritual
Da liturgia campeira
Que o peão traz consigo miçal
Lo Que Solo el Campo Enseña (parte con Marcelo Oliveira)
Lluvia fría al final de la tarde
Invierno tiempo oscuro
Lleno de arroyos corriendo
En la curva del último puesto
En las ramas de una higuera
Encorvándose a regañadientes
En un ranchito de barro
Enfrentando los vientos de agosto
De una oveja malparida
No salvó ni el pellejo
Quizás negando servicio
Para remendar mis arreos
Dejando vida en la tierra
Para ser muerte en lomo ajeno
O tal vez solo sirvió para que el campo
Se vuelva más verde en enero
Quién sabe si el cuero empapado
No tiene la culpa final
La sangre brotando caliente
Sobre las cruces de un bagual
Pero si la suerte campera
De sufrir por el trigo más alto
En tiempos de helada fría
Somnolencia o temporal
No preguntes a quien no sabe
De los encantos de la neblina
No se pide enseñanza
De lo que solo el campo enseña
El horizonte tan cerca
Y el alma apenas se da cuenta
Sentir en la punta de los dedos
Lo más lejano de las retinas
En las paredes de algún poncho
Gotas de alguna saudade olvidadas
Dejar correr en las riendas
Algo de sobra perdida
Del mango de agua insistente
Sobre la pampa ceñida
Besando al potro que se levanta
En la primera luz de vida
Después es chiripa en el alambre
Un poncho sobresaliendo del tendedero
Riendas secas colgadas
Sobre las vueltas del bozal
En la cerca un lazo extendido
Para completar un ritual
De la liturgia campera
Que el peón lleva consigo en el morral