Depois da Noite de Chuva
Caem as gotas de chuva lá fora
molhando a calçada, o telhado.
Vai derramando a tristeza,
pra vir a beleza de um céu enxugado.
Nuvens de lágrimas fazem nascer
flores de todas as sortes no chão.
Vem o frescor da manhã.
Doce é a brisa que sopra gentil.
Pelos cabelos os raios de sol.
Todas as cores nos vales, nos
campos, em todos os cantos se vê.
Rompe o relento a alvorada,
trazendo a febril gargalhada que já não se ouvia.
Dançam dez mil camponesas
em meio as belezas que a noite de chuva escondia.
E essa tristeza que em vão cultivei
dissolver-se-á nesta água.
A noite chora pro dia nascer enfeitado,
sem rastros de mágoa.
Os passarinhos se escondem,
o velho se encolhe em seu cobertor
Pra no outro dia acordar.
E ver crianças brincando
rodando, rodando sem se preocupar.
É um lindo dia, dos que não se via
mais neste mundinho acanhado.
Después de la Noche de Lluvia
Caen las gotas de lluvia afuera
mojando la acera, el techo.
La tristeza se va derramando,
para que llegue la belleza de un cielo secado.
Nubes de lágrimas hacen nacer
flores de todo tipo en el suelo.
Viene el frescor de la mañana.
Dulce es la brisa que sopla gentil.
Por los cabellos los rayos de sol.
Todos los colores en los valles, en los campos,
en todos los rincones se ven.
Rompe el rocío el amanecer,
llevando la febril carcajada que ya no se escuchaba.
Bailan diez mil campesinas
entre las bellezas que la noche de lluvia escondía.
Y esta tristeza que en vano cultivé
disolverá en esta agua.
La noche llora para que nazca el día adornado,
sin rastros de amargura.
Los pajaritos se esconden,
el viejo se acurruca en su cobertor
Para despertar al otro día.
Y ver a los niños jugando
girando, girando sin preocuparse.
Es un hermoso día, de los que no se veían
más en este mundito limitado.
Escrita por: Rafael Castro