Toada Em Voz de Silêncio
Redescobriram silêncio os sons que habitam a estrada
Ouvindo a voz da toada em bordoneios de vento
Cantiga luz de outro tempo na goela do índio ponteiro
Chamando os ciclos primeiros da canção do venha boi
Destino certo dos bois, incerto aos rumos tropeiros
Pelo ranger das carretas, chorando o eterno das horas
De quem partiu vida afora, saudades, espera e caminho
Que uniu com juntas e espinho num lento andar viajeiro
Guabiju negro sinuelo, outro igual olhos de sanga
Da madeira, em cruz na canga, sobre a cruz de alma e pelo
No tranquear das comitivas, badalos inventam notas
Cantam esporas nas botas, num clarão de estrela nua
Antiga imagem da Lua, que ouve a toada nascer
Em assovios florescer, no altar das madrugadas
Pra versejar nas estradas, quando o silêncio morrer
O rastro da tropa larga de marcha lenta e certeira
Cicatrizou na porteira em contas fazendo talhas
A poeira se fez mortalha velada aos olhos noiteiros
Nas corujas de viajeiro dos moirões dos alambrados
O vento ficou calado na quincha dos carreteiros
Nas dobras dos corredores se apagão fogões de ronda
Antes que a d'Alva se esconda a toada espicha um verso
Fala do vento disperso, caminhantes sobre os campos
Traz lumes de pirilambos pras almas puras
Revigorando as jornadas e os assobios num intenso canto
Toada em voz de silêncio, guitarra, poeira e saudade
Guardiã da identidade que o tempo jamais esquece
Toada em forma de prece traz o som que se perdeu
Em nossa voz renasceu nos assobios da lembrança
É o lugar que a alma alcança de um silêncio renascer
Toada En Voz de Silencio
Redescubrieron silencio los sonidos que habitan la carretera
Escuchando la voz de la toada en zumbidos de viento
Canción de luz de otro tiempo en la garganta del indio puntero
Llamando a los primeros ciclos de la canción del ven boi
Destino cierto de los bueyes, incierto para los rumbos de los arrieros
Por el crujir de las carretas, llorando lo eterno de las horas
De quien partió vida adelante, añoranzas, espera y camino
Que unió con yuntas y espinas en un lento andar viajero
Guabiju negro sinuelo, otro igual ojos de sanga
De la madera, en cruz en la canga, sobre la cruz de alma y pelo
En el traquetear de las comitivas, campanillas inventan notas
Cantan espuelas en las botas, en un destello de estrella desnuda
Antigua imagen de la Luna, que escucha la toada nacer
En silbidos florecer, en el altar de las madrugadas
Para versificar en las carreteras, cuando el silencio muera
El rastro de la tropa ancha de marcha lenta y certera
Cicatrizó en la portera en cuentas haciendo tallas
El polvo se hizo mortaja velada a los ojos nocturnos
En las lechuzas de viajero de los mojones de los alambrados
El viento quedó callado en la quincha de los carreteros
En los pliegues de los corredores se apagan fogones de ronda
Antes que el alba se esconda la toada alarga un verso
Habla del viento disperso, caminantes sobre los campos
Trae luces de luciérnagas para las almas puras
Revigorando las jornadas y los silbidos en un intenso canto
Toada en voz de silencio, guitarra, polvo y añoranza
Guardiana de la identidad que el tiempo jamás olvida
Toada en forma de plegaria trae el sonido que se perdió
En nuestra voz renació en los silbidos del recuerdo
Es el lugar que el alma alcanza de un silencio renacer
Escrita por: Adriano Alves e Otávio Severo / Raineri Spohr