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Cuando el Alma Pide Trenza

Ramão Missioneiro

Quando a Alma Pede Trança

A madrugada se adelgaça
No transpassado das horas,
E os lampejos da aurora
Moldam as barras do dia,
Esboçando a sinfonia
Junto a prece dos galpões,
Do guasca que em suas razões
Retova filosofias.

Saboreando os desenganos
Num palheiro fumacento,
Da mão que empunha os tentos
Para trançar eficiência,
Nas silhuetas da ausência
Brotam sombras da saudade.
Amor louco na verdade
Que escaramuça na querência.

Desquinando a alma chucra,
Quando a vida e a labuta,
Se confundem ao cismar...
Forjando as guapas ânsias
Couro bruto das distâncias
Que jamais pode sovar!

E dos anos garroteados
Entre buçais e maneias,
As tantas cordas alheias
Pras manhas dos aporreados,
E dos laços reforçados
Ao gosto das encomendas.
A lonca em forma de renda,
E a alma um couro trançado.

Quando inverno e o rigor
Assumem junto a garoa...
A lida que era tão boa
Cede o espaço ao galpão,
E aos poucos a pretensão
Vai apertando nas tranças
Aquelas velhas lembranças,
memórias do coração.

Cuando el Alma Pide Trenza

La madrugada se desvanece
En el atravesar de las horas,
Y los destellos del amanecer
Moldean las barras del día,
Delineando la sinfonía
Junto a la plegaria de los galpones,
Del gaucho que en sus razones
Teje filosofías.

Saboreando los desengaños
En un pajonal humeante,
De la mano que empuña los tientos
Para trenzar eficiencia,
En las siluetas de la ausencia
Brotan sombras de la añoranza.
Amor loco en verdad
Que se enreda en la querencia.

Desenredando el alma ruda,
Cuando la vida y el trabajo,
Se confunden al meditar...
Forjando las hermosas ansias
Cuero crudo de las distancias
Que jamás pueden domar!

Y de los años atados
Entre arbustos y riendas,
Las tantas cuerdas ajenas
Para los trucos de los golpeados,
Y de los lazos reforzados
Al gusto de los encargos.
La lonja en forma de encaje,
Y el alma un cuero trenzado.

Cuando el invierno y el rigor
Se unen con la llovizna...
El trabajo que era tan bueno
Cede el espacio al galpón,
Y poco a poco la pretensión
Va apretando en las trenzas
Aquellas viejas memorias,
recuerdos del corazón.

Escrita por: Eduardo Monteiro Marques / HALBER LOPES