A Casa
Há uma casa de onde se pode ver sonhos.
Nas manhãs, quando a noite ainda não acabou,
é possível manter fechados os olhos
aprisionando deles, os sonhos, as últimas imagens.
A princípio era apenas uma terra coberta pela relva
e impregnada de pedras de diversos tamanhos.
Nesta terra fiz morada,
no alto do monte onde a vista alcança a distância.
Nesta terra meus sonhos emergem à noite
e se realizam pela manhã com o nascer do sol a cada dia.
Pedras empilhadas e meticulosamente acomodadas
formam as paredes dessa casa.
Pedra sobre pedra, uma a uma as moldei e com barro
da terra fiz liga.
Portas e janelas lavradas na madeira que cortei, rústicas
porém fortes, resistentes, protegem as entradas...
...só entradas pois não há saídas.
Os muros existem, mas não são pra impedir ninguém.
Apesar de serem como espessas muralhas são baixos,
e servem mesmo para que nas suas fendas, próximo ao chão,
germinem milhares de sementes de flores silvestres
que formam multicoloridos ramalhetes
visitados por pássaros e abelhas todas as manhãs
quando a luz do sol cintila.
O telhado de palha que não deixa a chuva entrar,
protege do sol, mantém a temperatura, mas é frágil
como é frágil essa vida que vaga sobre a terra.
Dentro da casa há apenas o que quem procura deseja encontrar.
Alimento pra quem tem fome,
amor pra quem tem o coração apertado,
alegria pra fazer sorrir,
tristeza escondida nas fendas junto ao ódio e a raiva
que também se escondem mas quase nunca aparecem...
há também ternura, encantamento, paz, bondade...
todos protegidos por paredes intransponíveis.
A casa, na verdade nem é tão grande mas é forte
recebe alegre a quem chega com um sorriso e entra,
e quando a noite chega e traz alguém que chora,
sempre tem um cantinho pra depositar suas lágrimas.
...mas é uma casa solitária que da colina enxerga o vale,
nela sempre tem alguém,
mas lá não vive ninguém.
La Casa
Hay una casa desde donde se pueden ver sueños.
En las mañanas, cuando la noche aún no ha terminado,
es posible mantener los ojos cerrados
atrapando en ellos, los sueños, las últimas imágenes.
Al principio era solo una tierra cubierta de hierba
e impregnada de piedras de diversos tamaños.
En esta tierra hice mi morada,
en lo alto del monte donde la vista alcanza la distancia.
En esta tierra mis sueños emergen por la noche
y se realizan por la mañana con el amanecer del sol cada día.
Piedras apiladas y meticulosamente acomodadas
forman las paredes de esta casa.
Piedra sobre piedra, una a una las moldeé y con barro
de la tierra hice argamasa.
Puertas y ventanas labradas en la madera que corté, rústicas
pero fuertes, resistentes, protegen las entradas...
...solo entradas pues no hay salidas.
Los muros existen, pero no son para impedir a nadie.
A pesar de ser como gruesos muros son bajos,
y sirven incluso para que en sus grietas, cerca del suelo,
germinen miles de semillas de flores silvestres
que forman multicolores ramos
visitados por pájaros y abejas todas las mañanas
cuando la luz del sol brilla.
El techo de paja que no deja entrar la lluvia,
protege del sol, mantiene la temperatura, pero es frágil
como es frágil esta vida que vaga sobre la tierra.
Dentro de la casa solo hay lo que quien busca desea encontrar.
Alimento para quien tiene hambre,
amor para quien tiene el corazón apretado,
alegría para hacer sonreír,
tristeza escondida en las grietas junto al odio y la rabia
que también se esconden pero casi nunca aparecen...
hay también ternura, encantamiento, paz, bondad...
todos protegidos por paredes infranqueables.
La casa, en realidad no es tan grande pero es fuerte
recibe alegre a quien llega con una sonrisa y entra,
y cuando la noche llega y trae a alguien que llora,
siempre tiene un rinconcito para depositar sus lágrimas.
...pero es una casa solitaria que desde la colina ve el valle,
en ella siempre hay alguien,
pero allí no vive nadie.