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El Violinista Loco

Ratti Della Sabina

Il Violinista Pazzo

Non veniva dal mare
ne dai monti coperti di neve,
non aveva nessuna moglie e
neanche un dio sapeva
pregare, non conosceva
nessuna lingua e per
parlare usava un violino che
raccolse ai piedi di un sogno
sotto il cielo di un giorno
lontano. Arrivava all'improvviso
sulla piazza di ogni villaggio ed
intorno un cerchio di gente in
silenzio a vederlo suonare, le sue
note erano onde come le avesse
portate il mare che volavano dalle
correnti oltre gli argini delle parole.
E come un luce mai vista prima che
colora i sassi e le pietre quella musica
senza tempo già invadeva tutte le
strade, spalancava porte e finestre videro d'essere
malmaritate mentre gli uomini restavano
incantati ad ascoltare, le ragazze, le ragazze,
quelle persero il respiro mentre il vento che
le vestiva se le portava via lontano.
Come venne poi se ne andò e al suo posto
solo un respiro e la musica che lo
seguiva volava via da ogni sentiero.
Scese la notte dietro e case e il silenzio tutto
intorno mentre la gente chiudeva le porte
con la speranza di rivederlo.
Ma già cadevano le prime stelle da quegli
occhi accesi in un giorno poi il silenzio di
quella notte lentamente confuse il ricordo di
un violino venuto dal nulla che cn sè
portava il sapore di un volo libero per ogni
cielo, senza confini e senza paure.

El Violinista Loco

No venía del mar
ni de las montañas cubiertas de nieve,
no tenía esposa alguna y
ni siquiera un dios sabía
rezar, no conocía
ningún idioma y para
hablar usaba un violín que
recogió a los pies de un sueño
bajo el cielo de un día
lejano. Llegaba de repente
a la plaza de cada pueblo y
alrededor un círculo de gente en
silencio para verlo tocar, sus
notas eran olas como si las hubiera
traído el mar que volaban desde
las corrientes más allá de los límites de las palabras.
Y como una luz nunca vista antes que
colorea las piedras y las rocas esa música
atemporal ya invadía todas las
calles, abría puertas y ventanas que parecían
estar desposadas mientras los hombres se quedaban
encantados escuchando, las chicas, las chicas,
aquellas perdían el aliento mientras el viento que
las vestía se las llevaba lejos.
Como vino luego se fue y en su lugar
solo un suspiro y la música que lo
seguía volaban lejos de cada sendero.
Descendió la noche detrás de casas y el silencio todo
alrededor mientras la gente cerraba las puertas
con la esperanza de volverlo a ver.
Pero ya caían las primeras estrellas de esos
ojos encendidos en un día luego el silencio de
esa noche lentamente confundió el recuerdo de
un violín venido de la nada que consigo
traía el sabor de un vuelo libre por cada
cielo, sin límites y sin miedos.

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