O Mal Que Em Mim Habita
Na vastidão do cosmos, uma lei foi escrita
Em corações humanos, sua verdade inscrita
Mas na carne frágil, uma guerra se anuncia
Entre o divino mandato e a sombra que desafia
Em silêncio, o pecado na sombra jazia
Até que a lei, como farol, seu rosto mostraria
Não desejarás, o céu proclamou
E no coração humano o desejo germinou
A lei, um espelho na alma refletido
Revelam o pecado antes escondido
Em sua luz, a sombra é mais densa
Na clareza do dia, a noite intensa
A vida sem lei, uma doce ilusão
Até que o mandamento traz a convulsão
O que era para a vida, agora me condena
Na presença do Santo, a culpa se acena
O bem que almejo não consigo alcançar
E o mal que abomino não posso evitar
Um duelo eterno no coração travado
Entre o que é desejável e o que é rejeitado
No íntimo, um prazer na lei divina
Mas na carne, a outra lei me domina
Em meu ser, duas forças em desacordo
Uma busca a luz, e a outra, o absurdo
Miserável condição, a minha descoberta
Quem libertará esta alma inquieta?
Na escuridão, clamo por um Redentor
Que me arranque desse conflito interior
A lei, porém, santa, um mandamento puro
Revelam o pecado, seu contorno obscuro
Não é a lei que me condena, mas o mal em mim
Habitado pela lei, descoberto e ao julgamento arrastado
“Santo, justo e bom”, o mandamento ressoa
Mas o pecado em mim, a morte ecoa
Não a lei o inimigo, mas o espelho que revela
A natureza do mal que em minha carne vela
A lei espiritual, mas eu, de carne feito
Sob o pecado vendido, ao erro sujeito
A luta interna, constante agonia
Entre o espírito anseia e a carne desvia
Na profundeza da noite, uma luz se acende
Por Jesus Cristo, a esperança se estende
Quem me livrará? A resposta encontrada
Na cruz, a vitória pela graça anunciada
Dou graças a Deus pelo dom supremo
Em Cristo, o fim do meu dilema extremo
Na mente, à lei divina me uno
Mas na carne, ao pecado ainda eu me prendo
Na jornada da fé, um caminho se desdobra
Entre a lei e a graça, a alma se renova
Neste palco divino, a peça se encerra
Na cruz, a vida que a morte enterra
Miserável condição, a minha descoberta
Quem libertará esta alma inquieta?
Na escuridão, clamo por um Redentor
Que me arranque desse conflito interior
A lei, porém, santa, um mandamento puro
Revela o pecado, seu contorno obscuro
Não é a lei que me condena, mas o mal em mim
Habitado pela lei, descoberto e ao julgamento arrastado
“Santo, justo e bom”, o mandamento ressoa
Mas o pecado em mim, a morte ecoa
Não a lei o inimigo, mas o espelho que revela
A natureza do mal que em minha carne vela
A lei espiritual, mas eu, de carne feito
Sob o pecado vendido, ao erro sujeito
A luta interna, constante agonia
Entre o espírito anseia e a carne desvia
Na profundeza da noite, uma luz se acende
Por Jesus Cristo, a esperança se estende
Quem me livrará? A resposta encontrada
Na cruz, a vitória
Na profundeza da noite, uma luz se acende
Por Jesus Cristo, a esperança se estende
Quem me livrará? A resposta encontrada
Na cruz, a vitória pela graça anunciada
Dou graças a Deus pelo dom supremo
Em Cristo, o fim do meu dilema extremo
Na mente, à lei divina me uno
Mas na carne, ao pecado ainda me acorrento
Na jornada da fé, um caminho se desdobra
Entre a lei e a graça, a alma se renova
Neste palco divino, a peça se encerra
Na cruz, a vida
Na cruz, a vida que a morte enterra
Neste palco divino, a peça se encerra
Na cruz, a vida que a morte enterra
El Mal Que Habita en Mí
En la vastedad del cosmos, una ley fue escrita
En corazones humanos, su verdad inscrita
Pero en la carne frágil, una guerra se anuncia
Entre el mandato divino y la sombra que desafía
En silencio, el pecado en la sombra yacía
Hasta que la ley, como faro, su rostro mostraría
No desearás, el cielo proclamó
Y en el corazón humano el deseo germinó
La ley, un espejo en el alma reflejado
Revela el pecado antes escondido
En su luz, la sombra es más densa
En la claridad del día, la noche intensa
La vida sin ley, una dulce ilusión
Hasta que el mandamiento trae la convulsión
Lo que era para la vida, ahora me condena
En la presencia del Santo, la culpa se enciende
El bien que anhelo no consigo alcanzar
Y el mal que aborrezco no puedo evitar
Un duelo eterno en el corazón librado
Entre lo que es deseable y lo que es rechazado
En lo íntimo, un placer en la ley divina
Pero en la carne, la otra ley me domina
En mi ser, dos fuerzas en desacuerdo
Una busca la luz, y la otra, lo absurdo
Miserable condición, mi descubrimiento
¿Quién liberará esta alma inquieta?
En la oscuridad, clamo por un Redentor
Que me arranque de este conflicto interior
La ley, sin embargo, santa, un mandamiento puro
Revela el pecado, su contorno oscuro
No es la ley la que me condena, sino el mal en mí
Habitado por la ley, descubierto y al juicio arrastrado
“Santa, justa y buena”, el mandamiento resuena
Pero el pecado en mí, la muerte ecoa
No la ley el enemigo, sino el espejo que revela
La naturaleza del mal que en mi carne vela
La ley espiritual, pero yo, de carne hecho
Bajo el pecado vendido, al error sujeto
La lucha interna, constante agonía
Entre el espíritu anhela y la carne desvío
En la profundidad de la noche, una luz se enciende
Por Jesucristo, la esperanza se extiende
¿Quién me librará? La respuesta encontrada
En la cruz, la victoria por la gracia anunciada
Doy gracias a Dios por el don supremo
En Cristo, el fin de mi dilema extremo
En la mente, a la ley divina me uno
Pero en la carne, al pecado aún me prendo
En la jornada de la fe, un camino se despliega
Entre la ley y la gracia, el alma se renueva
En este escenario divino, la obra se cierra
En la cruz, la vida que la muerte entierra
Miserable condición, mi descubrimiento
¿Quién liberará esta alma inquieta?
En la oscuridad, clamo por un Redentor
Que me arranque de este conflicto interior
La ley, sin embargo, santa, un mandamiento puro
Revela el pecado, su contorno oscuro
No es la ley la que me condena, sino el mal en mí
Habitado por la ley, descubierto y al juicio arrastrado
“Santa, justa y buena”, el mandamiento resuena
Pero el pecado en mí, la muerte ecoa
No la ley el enemigo, sino el espejo que revela
La naturaleza del mal que en mi carne vela
La ley espiritual, pero yo, de carne hecho
Bajo el pecado vendido, al error sujeto
La lucha interna, constante agonía
Entre el espíritu anhela y la carne desvío
En la profundidad de la noche, una luz se enciende
Por Jesucristo, la esperanza se extiende
¿Quién me librará? La respuesta encontrada
En la cruz, la victoria
En la profundidad de la noche, una luz se enciende
Por Jesucristo, la esperanza se extiende
¿Quién me librará? La respuesta encontrada
En la cruz, la victoria por la gracia anunciada
Doy gracias a Dios por el don supremo
En Cristo, el fin de mi dilema extremo
En la mente, a la ley divina me uno
Pero en la carne, al pecado aún me acorrento
En la jornada de la fe, un camino se despliega
Entre la ley y la gracia, el alma se renueva
En este escenario divino, la obra se cierra
En la cruz, la vida
En la cruz, la vida que la muerte entierra
En este escenario divino, la obra se cierra
En la cruz, la vida que la muerte entierra
Escrita por: Reformedsound