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Estación Central de Hamm

Reinhard Mey

Hauptbahnhof Hamm

Am Abend, wenn der Wartesaal
Im Hauptbahnhof zur Piazza wird
Wenn sich der Süden jedesmal
Bis in den Norden verirrt
Dann wird der Kornschnaps zum Pastis
Dann gibt es Bier, das nach Birra schmeckt
Dann riecht's nach Knoblauch und Anis
Und wenn der Lärm das Grau versteckt
Hält das Signal sich für ein Minarett
Der Zeitungsmann sich für den Muezzin
Der Bahnhofsvorsteher für Mohammed
Und heißt die Züge gen Mekka zieh'n

Dann wird der Kiosk zum Basar
Der Blumenhändler zu Vergil
Die Bahnhofspolizei sogar
Wird zur Guardia Civil
Dann erzählt Luis von Bañeza
Und Alexis von Xanthe
Und Ismael von Ankara
Und ich erzähl' vom Wannsee
Dann geht ihr Zug nach Essen weiter
Um null Uhr sechsunddreißig haargenau
Archimedes wird wieder Gleisarbeiter
Und Carmencita Reinemachefrau

Um die Zeit wird am Imbissstand
Statt Espresso Kaffee gebrüht
Dann schließt Vergil seinen Blumenstand
Die Windrose verblüht
Im Wartesaal beim letzten Glas
Wenn schon der Ober die Kasse zählt
Sitz' ich, erzähl' mir selber was
Wenn mir kein andrer was erzählt
Dann steh' ich auf, dreh' eine Zigarette
In schmutz'gen Fingern, steif und klamm
Tu' so, als ob ich was zu tun hätte
Um null Uhr fünfzig, Hauptbahnhof Hamm

Estación Central de Hamm

En la noche, cuando la sala de espera
En la estación central se convierte en una plaza
Cuando el sur se pierde
Hasta el norte cada vez
Entonces el aguardiente se convierte en pastis
Entonces hay cerveza que sabe a birra
Entonces huele a ajo y anís
Y cuando el ruido esconde el gris
El semáforo se cree un minarete
El vendedor de periódicos se cree el muecín
El jefe de estación se cree Mahoma
Y los trenes se llaman hacia La Meca

Entonces el quiosco se convierte en bazar
El vendedor de flores en Virgilio
Incluso la policía de la estación
Se convierte en la Guardia Civil
Entonces Luis habla de Bañeza
Y Alexis de Xanthe
Y Ismael de Ankara
Y yo hablo de Wannsee
Luego su tren continúa hacia Essen
A las doce y treinta y seis en punto
Arquímedes vuelve a ser trabajador de vías
Y Carmencita, mujer de la limpieza

A esa hora en el puesto de comida rápida
En lugar de espresso se prepara café
Virgilio cierra su puesto de flores
La rosa de los vientos se desvanece
En la sala de espera con la última copa
Cuando el camarero ya está contando el dinero
Me siento, me cuento algo a mí mismo
Cuando nadie más me cuenta nada
Entonces me levanto, armo un cigarrillo
En dedos sucios, rígidos y fríos
Actúo como si tuviera algo que hacer
A las doce cincuenta en punto, Estación Central de Hamm

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