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En mi ciudad

Reinhard Mey

In meiner Stadt

In meiner Stadt gibt es Fassaden
Jammervoll, wie ein Zirkuszelt
Das sind verzogen und überladen
An in paar schiefen Masten hält
Dahinter hängt in allen Räumen
Die gleiche Schlafzimmerlandschaft
Ein „Hirsch am Bergsee" hilft beim Träumen
Und gibt für morgen neue Kraft

In meiner Stadt, da gibt es Straßen
Voll Hochmut und eitler Allür'n
Die über ihren Stolz vergaßen
Woher sie kommen, wohin sie führ'n
Der Horizont in festen Zügeln
Und die Windrose liegt auf Eis
Für Vögel mit gestutzten Flügeln
Ein Käfig, schön wie's Paradeis

In meiner Stadt, da gibt es Berge
Aus Müll, Ruinen, Schweiß und Blei
Die träumen lang schon vom Ölberge
Und hör'n den dritten Hahnenschrei
Ein Golgatha, aus Müll geboren
Und zementiert, damit es hält
Dort hat kein Pilger was verloren
Von dort erlöst keiner die Welt

In meiner Stadt, da gibt es Flüsse
Die dienen, ohne Illusion
Als Abfluss für die Regengüsse
Und für die Kanalisation
Nur um die Hoffnung zu ertränken
Sind sie wohl grade tief genug -
Wer will's Magdalena verdenken? -
Sie füllt woanders ihren Krug

In meiner Stadt wohnt der Gerechte
Und der Gemeine Tür an Tür
Da wohnt das Gute und das Schlechte
In schönem Einklang, scheint es mir
In Freuden und Kalamitätchen
So wie in jeder anderen Stadt
Nur wohnt in meiner Stadt mein Mädchen
Und dafür lieb' ich meine Stadt!

En mi ciudad

En mi ciudad hay fachadas
Lamentables, como un circo
Que están torcidas y sobrecargadas
Sostenidas por unos cuantos mástiles inclinados
Detrás cuelga en todas las habitaciones
La misma escenografía de dormitorio
Un 'Ciervo en el lago de montaña' ayuda a soñar
Y da nueva fuerza para mañana

En mi ciudad, hay calles
Llenas de orgullo y vanidad
Que olvidaron su orgullo
De dónde vienen, a dónde llevan
El horizonte en riendas firmes
Y la rosa de los vientos está congelada
Para pájaros con alas recortadas
Una jaula, tan hermosa como el paraíso

En mi ciudad, hay montañas
De basura, ruinas, sudor y plomo
Que sueñan desde hace mucho con montes de olivo
Y escuchan el tercer canto del gallo
Un Gólgota, nacido de la basura
Y cementado para que se mantenga
Allí ningún peregrino tiene nada que perder
Nadie redime al mundo desde allí

En mi ciudad, hay ríos
Que sirven, sin ilusión
Como desagüe para las lluvias
Y para la canalización
Solo para ahogar la esperanza
Están lo suficientemente profundos
¿Quién puede culpar a Magdalena? -
Ella llena su jarro en otro lugar

En mi ciudad vive el justo
Y el malvado puerta a puerta
Ahí vive lo bueno y lo malo
En armonía, al menos así me parece
En alegrías y calamidades
Como en cualquier otra ciudad
Solo que en mi ciudad vive mi chica
¡Y por eso amo mi ciudad!

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