Sommer 52
Ich würde gerne noch einmal mit meinen sieben Sachen
Stehend im überfüllten, heißen Nachkriegs Vorortszug
So eine Art Expedition ins Ungewisse machen
Wie damals, als ich Kind war, so einen Sonntagsausflug.
Dann würd' ich noch einmal genauso wie vor Ewigkeiten
Die ocker-braun gestreifte Wolldecke im hohen Gras
Unter den harztropfenden, duftenden Kiefern ausbreiten,
Und als Proviant hätte ich Kartoffelsalat im Glas.
Dann holt' ich aus dem Rucksack eine Flasche gelbe Brause
Mit dem klappernden weißen Porzellan-Patentverschluß,
Ein hartgekochtes Ei und den Salzstreuer von zuhause.
Den Schokoladenriegel hebt' ich auf für ganz zum Schluß.
Ich würde in dem trüben Tümpel baden ohne Schaudern,
Und würd' die beiden blonden, dünnen Mädchen aus Berlin,
Die zu mir rüberkichern, ansprechen ohne zu zaudern,
Die selbstgestrickte woll'ne Badehose in den Knien.
Auf einem Bein hüpfte ich mir das Wasser aus den Ohren
Und würde trotz strengen Verbots an einem Grashalm kau'n,
Fröstelnd mit einer Gänsehaut, die Lippen blaugefroren,
Auf meiner Decke liegend in den Sommerhimmel schau'n.
Ich würde in den weißen Wölkchen die vorübertreiben
Gesichter und die dicken Hintern meiner Lehrer sehn.
Dann würd' ich meiner Oma eine Ansichtskarte schreiben:
Mir geht es gut, wie geht es dir, jetzt muß ich aber gehen.
P.S. Es ist so schön hier, ich würd' gern noch länger bleiben!
Verano 52
Me encantaría volver a empacar mis cosas
De pie en el abarrotado y caliente tren suburbano de la posguerra
Hacer una especie de expedición hacia lo desconocido
Como cuando era niño, un paseo de domingo.
Entonces, haría exactamente lo mismo que hace años
Extendería la manta a rayas ocre y marrón en la alta hierba
Bajo los pinos resinosos y perfumados
Y como provisiones tendría ensalada de papas en frasco.
Luego sacaría de la mochila una botella de refresco amarillo
Con el sonido del tapón de porcelana blanca que chasquea,
Un huevo duro y el salero de casa.
La barra de chocolate la guardaría para el final.
Me bañaría en el charco turbio sin temor
Y hablaría con las dos chicas rubias y delgadas de Berlín
Que se ríen a mi lado sin dudar
Con el traje de baño de lana tejido por ellas en las rodillas.
Saltaría en un pie para sacarme el agua de los oídos
Y masticaría un tallo de hierba a pesar de la estricta prohibición,
Tiritando con piel de gallina, los labios azules de frío,
Acostado en mi manta mirando el cielo de verano.
Vería en las nubes blancas que pasan
Los rostros y los traseros grandes de mis profesores.
Luego le escribiría una postal a mi abuela:
¡Estoy bien, ¿cómo estás tú? Pero ahora debo irme!
P.D. ¡Es tan hermoso aquí, me gustaría quedarme más tiempo!