Im Süden
An 'ner Schnellstraße, vor der Vor-Vorstadt,
an 'ner Müllkippe, auf'm Schrottplatz,
wo die Träume enden, wo's nix gibt zu pfänden,
wo die Reifen brennen, da ist mein Herz.
Am Güterbahnhof, hinter'm Bahndamm,
zwischen Dreck und Schlamm, da am Schienenstrang,
wo kein Zug mehr fährt, zwischen Öl und Teer,
niemand wartet mehr, da ist mein Herz.
Am Stadtrand, hinter der Ziegelei,
wo die Krähen schrei'n, niemand kommt vorbei,
die kein Schwein mehr kennt, wo kein Penner pennt,
und kein Feuer brennt, da ist mein Herz.
Am alten Hafen, wo kein Schiff anlegt,
wo kein Grund zu seh'n is, wo das Wasser steht,
wo die alten Kähne sich nach Sintflut sehnen,
Lagerhallen gähnen, da ist mein Herz.
Da am alten Bunker, der vom Krieg erzählt,
wo auf keine Mauer je die Sonne fällt,
tausend Schimmelarten auf neue Bomben warten,
neue Himmelfahrten, da ist mein Herz.
Und kein Geldschein macht mich heilig,
kein Halogen erleuchtet mich.
In 'ner Kantine von 'ner Deutschen Bank
gibt's jeden Tag das Jüngste Gericht.
Ich such Perlen im Dreck, Prinzen im Schrott,
Jesus hängt am Autobahnkreuz und Buddha is bankrott.
Hier am Rand der Verzweiflung, wo alles zerfällt,
am Grab der Hoffnung, wo kein Reisebus hält.
Hier ist, was ich suche, hinter dem Schmerz.
Hier werd ich's finden, hier ist mein Herz.
En el Sur
En una autopista, en las afueras de las afueras,
en un vertedero, en un desguace,
donde los sueños terminan, donde no hay nada que embargar,
donde los neumáticos arden, ahí está mi corazón.
En la estación de carga, detrás del terraplén del tren,
entre suciedad y barro, junto a la vía del tren,
donde ningún tren pasa más, entre aceite y alquitrán,
nadie espera más, ahí está mi corazón.
En las afueras de la ciudad, detrás de la ladrillera,
donde los cuervos graznan, nadie pasa,
que nadie conoce, donde ningún vagabundo duerme,
y ningún fuego arde, ahí está mi corazón.
En el antiguo puerto, donde ningún barco atraca,
donde no hay nada que ver, donde el agua se estanca,
donde los viejos barcos anhelan el diluvio,
los almacenes bostezan, ahí está mi corazón.
Allí en el antiguo búnker, que cuenta historias de guerra,
donde nunca brilla el sol sobre un muro,
mil tipos de moho esperan nuevas bombas,
nuevas misiones suicidas, ahí está mi corazón.
Y ningún billete me hace santo,
inguna luz halógena me ilumina.
En una cafetería de un banco alemán
cada día es el Juicio Final.
Busco perlas en la basura, príncipes en la chatarra,
Jesús cuelga en la cruz de la autopista y Buda está en quiebra.
Aquí en el borde de la desesperación, donde todo se desmorona,
en la tumba de la esperanza, donde ningún autobús turístico se detiene.
Aquí es donde busco, más allá del dolor.
Aquí lo encontraré, aquí está mi corazón.