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Cuatro Esquinas

Robertho Ázis

Quatro Cantos

Vivia nos cantos da sala, da sala vazia,
Sonhos, fantasias, chegava a suar...
E andava na sala, nos cantos,
Entoava uns cantos, não sei decifrar,
Só sei que nos cantos da sala ficava a menina
A se excitar!

Enquanto nos cantos
Seu canto sobre os quatro cantos ficava a ecoar,
Ficava a menina nos cantos da pia,
Nos prantos da noite e do dia a se "alegrar"

Tão cedo não era a menina,
Mas era a moça a moça mulher!
Virara nos cantos da sala
E se transformara e uma qualquer!

E um dia, passado a "alegria"
Ouviu-se um barulho de passos no escuro, não sabe quem é...
E então se passava a incerteza se aquela penumbra era homem ou mulher...
Foi quando que braços bem fortes,
Respiração forte envolveu-lhe o ser,
E entrando no canto escuro,
Entregou-se de fato se o conhecer,
Saía dos cantos da sala não mais precisava se estimular,
Passara dos cantos da sala, pro centro do quarto,
Pois aprendera a amar!

Tão cedo não era a menina
Mas era a moça a moça mulher
Virara nos cantos da sala
E se transformara em uma mulher!

Cuatro Esquinas

Vivía en las esquinas de la sala, en la sala vacía,
Sueños, fantasías, llegaba a sudar...
Y caminaba en la sala, en las esquinas,
Entonaba unas canciones, no sé descifrar,
Solo sé que en las esquinas de la sala se quedaba la niña
¡Excitándose!

Mientras en las esquinas
Su canto sobre las cuatro esquinas resonaba,
La niña se quedaba en las esquinas del fregadero,
En los llantos de la noche y del día alegrándose.

Tan temprano no era la niña,
Pero era la joven, la joven mujer,
Se había vuelto en las esquinas de la sala
Y se había transformado en cualquier cosa.

Y un día, pasado el 'alegría',
Se escucharon pasos en la oscuridad, no sabe quién es...
Y entonces la incertidumbre de si esa penumbra era hombre o mujer...
Fue cuando unos brazos fuertes,
Una respiración intensa la envolvió,
Y adentrándose en la esquina oscura,
Se entregó realmente a conocerlo,
Salió de las esquinas de la sala, ya no necesitaba estimularse,
Pasó de las esquinas de la sala al centro de la habitación,
¡Pues había aprendido a amar!

Tan temprano no era la niña
Pero era la joven, la joven mujer,
Se había vuelto en las esquinas de la sala
Y se había transformado en una mujer!

Escrita por: Robertho Ázis / Ronald Saar