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Bajo las Mangas del Aguacero

Rogério Melo

Sob as Mangas do Aguaceiro

A manga calma se transforma em aguaceiro,
O chuvisqueiro desentoca um "campomar"
Que se tolda em cima dum baio-oveiro,
Com meu sombreiro que "tombeia" ao desaguar.
Fecho seis dias que eu lido no "alagado"
E o banhado já virou um "tremendal".
Onde é várzea, tornou tudo encharcado,
"campo dobrado", vertente de lamaçal.

Até a baeta do meu poncho está molhada,
Garra ensopada de varar passo e sanga.
O galpão virou um varal de arreios.
Oreando aperos enchaguados pela manga.
O gado berra nostalgeando tempo feio,
E a parelha do arreio calechou-se das basteiras.
Lombo molhado pra pisar foi bem ligeiro.
Ainda a força do potreiro ta de baixo da aguaceira.

Uma estiada negaceia por matreira,
Com cisma de caborteira vem escondendo a cara,
Do meu galpão sorvo as horas tramando tentos,
Desquinando pensamentos, remendando alguma garra.

Então me olvido empreitando esta faina pois a força divina já mais falha e nunca erra.
Talvez a chuva seja o adubo já gasto, que veio firma o pasto e larga uma graxa na terra

Bajo las Mangas del Aguacero

La manga tranquila se transforma en aguacero,
La llovizna desentierra un 'campomar'
Que se cubre sobre un bañado,
Con mi sombrero que se inclina al desaguar.
Llevo seis días trabajando en el 'alagado'
Y el banhado se ha convertido en un 'tremedal'.
Donde era vega, todo se ha vuelto encharcado,
'campo doblado', vertiente de lodazal.

Hasta la bayeta de mi poncho está mojada,
Garra empapada de atravesar paso y zanja.
El galpón se ha convertido en un tendedero de arreos,
Secando aparejos empapados por la manga.
El ganado bala añorando el mal tiempo,
Y la pareja del arreo se ha desgastado de las bastas.
El lomo mojado para pisar fue muy rápido,
Aún la fuerza del potrero está bajo el aguacero.

Una tregua se insinúa astutamente,
Con astucia de caballera va escondiendo la cara,
Del galpón sorbo las horas tramando riendas,
Despejando pensamientos, remendando alguna garra.

Entonces me olvido emprendiendo esta tarea pues la fuerza divina nunca falla y nunca yerra.
Tal vez la lluvia sea el abono ya gastado, que vino a firmar el pasto y dejar una grasa en la tierra

Escrita por: André Oliveira / Rogério Melo