I Believe
Erchomaste apó mia skoteini avyssó
Kataligoume se mia skoteini avyssó
To metaxi foteino diastima
To leme zoï
Pistevo se ena Theó
Akrita, Digeni
Stratevómeno
Páschonto
Megalodýnamo
Ochi pantodýnamo
Polemísti st' akrótata sýnora
Stratigó autokrátora se óles tis foteinés dynámis
Tis oratés kai tis aoratés
Pistevo st' anaríthmita, efímera prosopía pou páire o Theós stous aiónees
Kai xekríno píso apó tin apavtí roí tou
Tin akatályti enótita
Pistevo stoν ágrypno varýn agóna Tou
Pou damázei kai karpízei tin ýli
Tin zoodócha, pigí fyton kai anthrópon
Pistevo stin kardía tou anthrópou
To chomaténio alóni
Ópou méra kai nýkhta paleýei o Akritas me to thánato
Voítheia! Krázeis, Kýrie
Voítheia! Krázeis, Kýrie, ki akoúo
Mésa mou oi progónoi kai apogónoi ki oi rátses óles
Ki oli i gis, akoúme me trómo, me chará, tin kravgí Sou
Makários osoi tin akoún kai chýnounntai na se lytróson Kýrie kai len
Egó kai sy monácha ypárchoume
Makários osoi se lytrósan, smígon mazí Sou Kýrie kai len
Egó kai Sy eímaστε Éna
Kai trismakários osoi kratoún kai de lygoún, apáno stous ómous tous
To méga, exaísio, apotrópaio mystikó
Kai to Éna toúto den ypárchei
Creo
Erchomaste de una oscuridad profunda
Nos encontramos en una oscuridad profunda
El espacio entre las luces
Lo llamamos vida
Creo en un Dios
Indomable, valiente
Estratégico
Sufrido
Poderoso
No omnipotente
Guerrero en los límites de la luz
Estratega autocrático en todas las fuerzas luminosas
Las visibles y las invisibles
Creo en los innumerables, efímeros rostros que Dios ha tomado a lo largo de los siglos
Y rechazo alejarme de su grito
La incomprensible unidad
Creo en la feroz lucha de Él
Que moldea y nutre la materia
La vida animal, fuente de plantas y humanos
Creo en el corazón del hombre
El campo de batalla
Donde día y noche lucha el Valiente con la muerte
¡Ayuda! Clamas, Señor
¡Ayuda! Clamas, Señor, y escucho
Dentro de mí los ancestros y descendientes y todas las razas
Y toda la tierra, te escuchamos con temor, con alegría, tu grito
Bienaventurados los que te escuchan y se arrepienten para ser salvados, Señor, y dicen
Tú y yo solos existimos
Bienaventurados los que se arrepienten, se unen a ti, Señor, y dicen
Tú y yo somos Uno
Y muy bienaventurados los que resisten y no se rinden, sobre todas las montañas
El gran, insondable, místico protector
Y este Uno no existe