Janis' Lied
Dort am Straßenrand stand ein Mann,
Wegen ihm fiel das Laub noch leiser.
Meine Stimme schnitt durch die Stille,
Ein böser Traum.
Mit der Angst fest in meiner Hand
Schrie ich mich an der Kälte heiser:
Vor den Wolken zählen Momente
Wie dieser kaum.
Wieder atme ich Wasser,
Wieder trinke ich Flammen,
Und ich bitte um noch mehr Verzicht.
Doch je lauter ich flehe,
So sehr ich ihn auch suche,
Den Weg zu mir, ich finde ihn nicht.
Hier im Haus ist man nicht allein,
Rings um uns sammeln sich die Geister.
An den Wänden zerrinnen Schatten,
Das Leben schweigt.
Über Dir bin ich furchtbar klein,
Und das Ende, das Anfangs Meister
Färbt die Hände, wenn sich der Weg
An der Brücke zweigt.
Wieder schlucke ich Steine,
Wieder gleiten die Finger
Durch Entbehrung, das Gras und den Wind.
Manche Schachtel wiegt schwerer
Als die Welt auf den Schultern
Und als alle, die noch bei mir sind.
Wär' die Erde doch nur so kalt,
Wie mein Herz im Licht aller Sonnen.
Wär' das Eisen so leicht und brüchig
Wie morsches Holz.
Meine Schwester, leb'wohl, schon bald
Hat der Winter in Dir begonnen:
Unaufhaltsam und voller Anmut,
Gleich Deinem Stolz.
Wieder reiße ich Narben
In die Körper der Menschen,
Wieder berste ich: "Nimm' sie mir nicht."
Doch je tiefer ich grabe,
So sehr ich nach ihm suche,
Den Weg zu Dir, ich finde ihn nicht.
La canción de Janis
En la acera estaba parado un hombre,
Por él las hojas caían más suavemente.
Mi voz cortaba a través del silencio,
Un sueño malvado.
Con el miedo firme en mi mano
Gritaba hasta quedarme ronca de frío:
Ante las nubes cuentan momentos
Como este apenas.
Respiro de nuevo agua,
Bebo de nuevo llamas,
Y pido aún más renuncia.
Pero mientras más suplico,
Por mucho que lo busque,
El camino hacia mí, no lo encuentro.
Aquí en la casa no se está solo,
A nuestro alrededor se reúnen los espíritus.
En las paredes se desvanecen sombras,
La vida calla.
Sobre ti soy terriblemente pequeña,
Y el final, el maestro del principio,
Tinta las manos, cuando el camino
En el puente se bifurca.
Trago de nuevo piedras,
Se deslizan de nuevo los dedos
A través de la privación, la hierba y el viento.
Algunas cajas pesan más
Que el mundo sobre los hombros
Y que todos los que aún están conmigo.
Si la tierra fuera tan fría,
Como mi corazón a la luz de todos los soles.
Si el hierro fuera tan ligero y frágil
Como la madera podrida.
Hermana mía, adiós, pronto
El invierno ha comenzado en ti:
Irrefrenable y lleno de gracia,
Como tu orgullo.
De nuevo abro heridas
En los cuerpos de las personas,
De nuevo estallo: "No me las quites".
Pero mientras más profundizo,
Por mucho que lo busque,
El camino hacia ti, no lo encuentro.