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Opus Suspiriorum

Samsas Traum

Opus Suspiriorum

Heute sah ich sie weinen, und verzweifelt drangen ihre Seufzer vor die Ohren des Flusses... ein Meer aus Tränen.
Es gibt ihn nicht mehr, sie hat ihn verloren; und die Tragik bringt ihr Herz zum Staunen. Die Hände wringend, für immer weinend:
Sie hört keinen reden, außer den Schmerz ihres Herzens.
Vom eigenen Ausweg betört und gefangen, die Fluten der Liebe unter sich ausgegossen, entflieht sie den Idealen des Lebens.
Die Dämmerung ihr Herz zerreißt, denn es ist die Farbe seiner Haut die sie erblickt... und das Silber des Mondes, den Schatten der Bäume:
Sein Wesen ward erkannt!
Für immer gebrochen und voller Gram, konserviert im eigenen Gedanken, doch sie will nicht.
Vor dem Ende nie zurückschauend, begibt sie sich auf die Reise, und es ist ein langer Weg... zurück.
Das Licht umgreift sie warm, der Glanz badet sie in der Liebe.
Und am Ende?
Wird er dort sein?
Wird sie ihn wiederseh'n?
Nein!
Wird er es nicht sein, der sie empfängt?
Ihre Augen nehmen Kontakt auf mit den Blicken der Vergangenheit.
Ein Lächeln nur: "Ich bin daheim", und sie ist zuhause.
Doch er verblasst.
Sie ist tot.
Gestorben im Kummer.
Mater Suspiriorum.

Opus Suspiriorum

Hoy la vi llorar, y desesperados sus suspiros llegaron a los oídos del río... un mar de lágrimas.
Él ya no está, ella lo ha perdido; y la tragedia deja su corazón asombrado. Retorciéndose las manos, llorando para siempre:
No escucha a nadie hablar, excepto el dolor de su corazón.
Embaucada y atrapada por su propio destino, derramando las olas del amor sobre sí misma, escapa de los ideales de la vida.
El crepúsculo desgarra su corazón, pues es el color de su piel lo que ve... y la plata de la luna, la sombra de los árboles:
¡Su esencia ha sido reconocida!
Rota para siempre y llena de pesar, conservada en sus propios pensamientos, pero ella no quiere.
Sin mirar atrás antes del final, emprende el viaje, y es un largo camino... de regreso.
La luz la abraza cálidamente, el resplandor la baña en amor.
¿Y al final?
¿Estará él allí?
¿Lo volverá a ver?
¡No!
¿No será él quien la reciba?
Sus ojos entran en contacto con las miradas del pasado.
Una sonrisa solamente: 'Estoy en casa', y ella está en casa.
Pero él se desvanece.
Ella está muerta.
Fallecida en la aflicción.
Mater Suspiriorum.

Escrita por: Alexander Kaschte