Tiro de Misericórdia
O menino cresceu entre a ronda e a cana
correndo nos becos que nem ratazana.
Entre a punga e o afano, entre a carta e a ficha
subindo em pedreira que nem lagartixa.
Borel, Juramento, Urubu, Catacumba,
nas rodas de samba, no eró da macumba.
Matriz, Querosene, Salgueiro, Turano,
Mangueira, São Carlos, menino mandando,
ídolo de poeira, marafo e farelo,
um deus de bermuda e pé-de-chinelo,
imperador dos morros, reizinho nagô,
o corpo fechado por babalaôs.
Baixou Oxolufã com as espadas de prata,
com sua coroa de escuro e de vício.
Baixou Cão-Xangô com o machado de asa,
com seu fogo brabo nas mãos de corisco.
Ogunhê se plantou pelas encruzilhadas
Com todos seus ferros, com lança e enxada.
E Oxossi com seu arco e flecha e seus galos
e suas abelhas na beira da mata.
E Oxum trouxe pedra e água da cachoeira
em seu coração de espinhos dourados.
Iemanjá, o alumínio, as sereias do mar
e um batalhão de mil afogados.
Iansã trouxe as almas e os vendavais,
adagas e ventos, trovões e punhais.
Oxum-Maré largou suas cobras no chão.
Soltou sua trança, quebrou o arco-íris.
Omulu trouxe o chumbo e o chocalho de guizos
lançando a doença pra seus inimigos.
E Nana-Buruquê trouxe a chuva e a vassoura
Pra terra dos corpos, pro sangue dos mortos.
Exus na capa da noite soltara a gargalhada
e avisaram a cilada pros Orixás.
Exus, Orixás, menino, lutaram como puderam
mas era muita matraca e pouco berro.
E lá no horto maldito, no chão do Pendura-Saia,
Zumbi menino Lumumba tomba da raia
mandando bala pra baixo contra as falanges do mal,
arcanjos velhos, coveiros do carnaval.
- Irmãos, irmãs, irmãozinhos,
por que me abandonaram?
Por que nos abandonamos
em cada cruz?
- Irmãos, irmãs, irmãozinhos,
nem tudo está consumado.
A minha morte é só uma:
Ganga, Lumumba, Lorca, Jesus...
Grampearam o menino do corpo fechado
e barbarizaram com mais de cem tiros.
Treze anos de vida sem misericórdia
e a misericórdia no último tiro.
Morreu como um cachorro e gritou feito um porco
depois de pular igual a macaco.
Vou jogar nesses três que nem ele morreu:
num jogo cercado pelos sete lados
Tiro de Misericórdia
El niño creció entre la ronda y la caña
corriendo en los callejones como una rata.
Entre el robo y el hurto, entre la carta y la ficha
escalando en la cantera como lagartija.
Borel, Juramento, Urubu, Catacumba,
en las rondas de samba, en el altar de la macumba.
Matriz, Querosene, Salgueiro, Turano,
Mangueira, São Carlos, niño mandando,
ídolo de polvo, aguardiente y migajas,
un dios en bermudas y chanclas,
emperador de los morros, rey nagô,
el cuerpo protegido por babalaôs.
Bajó Oxolufã con las espadas de plata,
con su corona oscura y viciosa.
Bajó Cão-Xangô con el hacha de alas,
con su fuego feroz en manos de relámpago.
Ogunhê se plantó en las encrucijadas
con todos sus hierros, con lanza y azada.
Y Oxossi con su arco y flecha y sus gallos
y sus abejas en el borde del bosque.
Y Oxum trajo piedra y agua de la cascada
en su corazón de espinas doradas.
Yemanjá, el aluminio, las sirenas del mar
y un batallón de mil ahogados.
Iansã trajo las almas y los vendavales,
dagas y vientos, truenos y puñales.
Oxum-Maré soltó sus serpientes en el suelo.
Soltó su trenza, rompió el arcoíris.
Omulu trajo el plomo y el cascabel de cascabeles
lanzando la enfermedad a sus enemigos.
Y Nana-Buruquê trajo la lluvia y la escoba
para la tierra de los cuerpos, para la sangre de los muertos.
Exus en la capa de la noche soltaron la carcajada
y advirtieron la trampa a los Orixás.
Exus, Orixás, niño, lucharon como pudieron
pero era mucho ruido y pocas nueces.
Y allá en el jardín maldito, en el suelo del Pendura-Saia,
Zumbi niño Lumumba cae de la raya
disparando hacia abajo contra las falanges del mal,
ángeles viejos, sepultureros del carnaval.
- Hermanos, hermanas, hermanitos,
¿por qué me abandonaron?
¿Por qué nos abandonamos
en cada cruz?
- Hermanos, hermanas, hermanitos,
nada está consumado.
Mi muerte es solo una:
Ganga, Lumumba, Lorca, Jesús...
Acribillaron al niño del cuerpo protegido
y barbarizaron con más de cien disparos.
Trece años de vida sin misericordia
y la misericordia en el último tiro.
Murió como un perro y gritó como un cerdo
después de saltar como un mono.
Voy a jugar en estos tres como él murió:
en un juego rodeado por los siete lados
Escrita por: Aldir Blanc / João Bosco