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Mujer diabólica

Schandmaul

Teufelsweib

Schwarze Augen, schwarzes Haar,
sie lebte ganz am Rand der Stadt.
Niemand wusste, wer sie war,
es kam nur der, der Sehnsucht hat.

Wenn man sie auf der Straße traf,
schimpfte man, verfluchte sie.
Manchmal man auch Steine warf,
in der Kirche war sie nie.

Fühlte mich zu ihr hingezogen,
es kribbelte, wenn ich sie sah.
Es wallten in mir Hitzewogen,
wenn sie nur in meiner Nähe war.

Mein Vater sagte: "Lass das sein!
Das Weib ist keine Frau für dich.
Sie ist anders, nicht mehr rein.
Hör auf das, was dein Vater spricht!"

Mit Pergament und Federkiel
schrieb ich ihr Liebesbriefe.
Schlich bei Dunkelheit hinaus
und hab sie ihr gebracht.
Seitdem sitze ich am Fenster,
will mich stürzen in die Tiefe,
denn es hatte keinen Sinn,
sie hätte es nur für Geld gemacht.

Ohh, sie ist ein Teufelsweib!
Ohh, verzehre mich nach ihrem Leib!
Ohh, sie ist des Teufels Weib!
Ohh, ich breche für sie jeden Eid!

Aber ich gab doch noch lang nicht auf,
hab ihr nachgestellt, den Hof gemacht.
Ich stieg die höchsten Berge rauf,
hab ihr das Edelweiß gebracht.

Bischof, Graf und Edelmann,
benzte ich um Spenden an.
Ich kaufte ihr die halbe Welt,
doch war's die Hälfte, die ihr nicht gefällt.

Mit Pergament und Federkiel
schrieb ich ihr Liebesbriefe.
Schlich bei Dunkelheit hinaus
und hab sie ihr gebracht.
Seitdem sitze ich am Fenster,
will mich stürzen in die Tiefe,
denn es hatte keinen Sinn,
sie hätte es nur für Geld gemacht.

Ohh, sie ist ein Teufelsweib!
Ohh, verzehre mich nach ihrem Leib!
Ohh, sie ist des Teufels Weib!
Ohh, ich breche für sie jeden Eid!

Mujer diabólica

Ojos negros, cabello negro,
vivía en el borde de la ciudad.
Nadie sabía quién era ella,
solo venía aquel que anhelaba.

Si la veías en la calle,
la insultabas, la maldecías.
A veces incluso le arrojaban piedras,
en la iglesia nunca estaba.

Me sentía atraído hacia ella,
me hormigueaba al verla.
Sentía olas de calor en mí,
cuando ella estaba cerca.

Mi padre decía: '¡Déjalo estar!
Esa mujer no es para ti.
Ella es diferente, no es pura.
Escucha lo que dice tu padre!'

Con pergamino y pluma
era escribía cartas de amor.
Me deslizaba en la oscuridad
y se las llevaba.
Desde entonces me siento en la ventana,
quiero lanzarme a lo profundo,
pues no tenía sentido,
ella solo lo habría hecho por dinero.

¡Oh, ella es una mujer diabólica!
¡Oh, me consumo por su cuerpo!
¡Oh, ella es la mujer del diablo!
¡Oh, rompería cualquier juramento por ella!

Pero aún no me rendía,
la perseguía, le cortejaba.
Subí las montañas más altas,
le llevé la Edelweiss.

Obispos, condes y caballeros,
usé para obtener donaciones.
Le compré medio mundo,
pero era la mitad que no le gustaba.

Con pergamino y pluma
era escribía cartas de amor.
Me deslizaba en la oscuridad
y se las llevaba.
Desde entonces me siento en la ventana,
quiero lanzarme a lo profundo,
pues no tenía sentido,
ella solo lo habría hecho por dinero.

¡Oh, ella es una mujer diabólica!
¡Oh, me consumo por su cuerpo!
¡Oh, ella es la mujer del diablo!
¡Oh, rompería cualquier juramento por ella!

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