Highlife In The City
Er hieß Jürgen, nante Charlie sich, war grad achtzehneinhalb,
seine Jeans warn oft geflickt und nicht mehr blau.
Seine Eltern nannt' er Spießer,
Konsumsklaven und Genießer,
und Polypen nannte er den ABV.
Charlie ging nicht mehr zur Arbeit, und er ging weg von Zuhaus.
Auf der Wiese stand ein altes Autowrack,
das Ding hat er ausgemistet
und sich darin eingenistet,
malte Blumen auf das Dach mit Nitrolack.
REFRAIN:
Er sang nur:
"Highlife in the city
Oh my life is pretty
Yeah yeah yeah"
Er hat Perlen aufgefädelt und als Schmuck das Zeug verkauft,
hat Lupinensamen um sein Nest gestreut,
putzte manchmal sich die Zähne,
trug ein Stirnband um die Mähne
und las Hemmingway, Karl May und Siegmund Freud.
Eines Tages kam sein Oller mit 'nem Wartburg angebraust,
zog den Charlie an den Haarn und brüllte rum.
Charlie aber sagte leise:
"Arme Spießer, arme Greise",
und allmählich wurde da sein Papi stumm.
Und er hörte Charlie reden, wie sein neues Leben fetzt,
wie er Vögel füttert, Blumen sät und singt.
Papi riß den Schlips vom Kragen,
schmiß ihn fort, fing an zu klagen,
daß sein Spießerleben ihn doch selbst anstinkt.
Sie sangen:
"Highlife in the city..."
Nach paar Jahren war der Anger von Lupinen überwachsen
und im Autowrack sang laut ein alter Mann.
Der lag faul auf der Matratze,
trug ein Stirnband um die Glatze,
und er hatte ein Paar schlimme Blue Jeans an.
Einmal kam ein schwarzer Fiat durchs Lupinenfeld geschnitten,
Jürgen stieg heraus, frisiert und parfumiert.
Und er schrie: "Du Unnormaler,
Spinner, Hippie, Asozialer!"
Drinn'n im Autowrack sang Papi ungeniert:
"Oh no no
Highlife in the city
Vida bohemia en la ciudad
Él se llamaba Jürgen, pero se hacía llamar Charlie, tenía dieciocho años y medio,
sus jeans a menudo estaban parchados y ya no eran azules.
A sus padres los llamaba burgueses,
esclavos del consumismo y disfrutadores,
y al partido político los llamaba polipos.
Charlie ya no iba a trabajar, y se fue de casa.
En el prado había un viejo auto chatarra,
él lo limpió
y se instaló en él,
pintó flores en el techo con pintura en aerosol.
CORO:
Él cantaba solo:
"Vida bohemia en la ciudad
Oh mi vida es bonita
Sí, sí, sí"
Enhebraba perlas y vendía las joyas,
sembraba semillas de lupino alrededor de su nido,
a veces se cepillaba los dientes,
llevaba una cinta en la melena
y leía a Hemingway, Karl May y Sigmund Freud.
Un día llegó su viejo en un Wartburg rugiendo,
tiró del pelo de Charlie y gritó.
Pero Charlie dijo suavemente:
"Pobres burgueses, pobres viejos",
y poco a poco su papá se quedó callado.
Y escuchaba a Charlie hablar sobre lo genial que era su nueva vida,
cómo alimentaba pájaros, sembraba flores y cantaba.
Papá se quitó la corbata,
la tiró lejos, empezó a quejarse,
de que su vida burguesa ya no le gustaba.
Cantaban:
"Vida bohemia en la ciudad..."
Después de unos años, el prado estaba cubierto de lupinos
y en el auto chatarra cantaba fuerte un anciano.
Él yacía perezoso en el colchón,
llevaba una cinta en la calva,
y tenía un par de jeans desgastados.
Una vez pasó un Fiat negro cortando a través del campo de lupinos,
Jürgen salió, peinado y perfumado.
Y gritó: "¡Anormal,
loco, hippie, asocial!"
Dentro del auto chatarra, papá cantaba sin preocupaciones:
"Oh no no
Vida bohemia en la ciudad