395px

La Acordeón del Niño

Sérgio Reis

A Sanfona do Menino

Desse jeito o menino tocava,
Envolvendo as pessoas daquele lugar.
Homens fortes de mãos calejadas,
Viravam crianças se punham à chorar.
Era o som de sanfona chorada,
Tão abençoada que tinha o poder,
De amansar um cavalo assustado,
E um boi desgarrado parar de correr.

Toda hora de noite ou de dia,
De longe se ouvia a sanfona tocando.
E a aurora raiava sorrindo,
E a brisa que lindo, chegava cantando.
E a boiada até parecia,
Uma romaria de beira de estrada,
Onde o boiadeiro era o padroeiro,
Da graça que foi alcançada.
Toca...

Tudo era divino e um dia,
O menino a sanfona parou de tocar,
Todos foram em sua tapera,
Saber o que era, foi triste de olhar,
Uma tal de doença sem cura,
Levou o menino sem dizer adeus,
Pela sua inocência e pureza,
Eu tenho certeza é um anjo de Deus.

Ena falta daquele anjinho,
O nosso caminho é triste agora.
Até mesmo a mãe - natureza,
Perdeu a beleza, que tinha outrora.
Muita gente ainda escuta,
O som da sanfona chegando do além
E um coro de anjos cantando,
E em nós derramando fluídos do bem .
Toca...

La Acordeón del Niño

Así tocaba el niño,
Envolviendo a la gente de ese lugar.
Hombres fuertes de manos curtidas,
Se volvían niños y se ponían a llorar.
Era el sonido del acordeón llorando,
Tan bendecido que tenía el poder,
De calmar a un caballo asustado,
Y hacer que un toro desbocado dejara de correr.

A toda hora de noche o de día,
Se escuchaba a lo lejos el acordeón tocando.
Y la aurora amanecía sonriendo,
Y la brisa, qué hermosa, llegaba cantando.
Y la manada de toros parecía,
Una procesión en el borde del camino,
Donde el vaquero era el patrón,
De la gracia que fue alcanzada.
¡Toca!

Todo era divino y un día,
El niño dejó de tocar el acordeón,
Todos fueron a su choza,
Para saber qué pasaba, fue triste de ver,
Una enfermedad incurable,
Se llevó al niño sin decir adiós,
Por su inocencia y pureza,
Estoy seguro de que es un ángel de Dios.

Con la ausencia de ese angelito,
Nuestro camino es triste ahora.
Incluso la madre naturaleza,
Ha perdido la belleza que tenía antes.
Mucha gente aún escucha,
El sonido del acordeón llegando del más allá,
Y un coro de ángeles cantando,
Y derramando en nosotros fluidos del bien.
¡Toca!

Escrita por: