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La Caída

Stillste Stund

Der Untergang

Wie kleine Götter so erheben wir uns
über alles, was uns umgibt.
Wie kleine Götter! Doch Feuer und Metall
Zu beherrschen - vermag das nicht nur der Schmied?

Wir maßten uns bereits zu Großes an,
Wollten nicht bloß Eisen sein.
Schürten viel zu hoch die schwelenden Flammen.
Nun brennt die Welt und unsere Seelen schreien.

Dies ist der Untergang - Tanzt zum Untergang!
Und Asche fällt auf uns nieder.
Dies ist der Untergang - Tanzt zum Untergang!
Wieder und immer wieder .

Kleine Götter wollten wir sein,
Den mächtigen Hammer selber führen
übers eigene Eisen, auf dem Amboss der Schöpfung.
Nun bekommen wir ihn aus anderer Hand zu spüren.

Umgeformt sein wird der neue Mensch -
Davor gibt es kein Entfliehen.
Bevor er eine bessere Welt aufbauen kann
Werden Feuerstürme über diese hinwegziehen .

Der letzte Mensch wird sich der Glut ergeben,
Kein Gott wird mehr hören wollen sein jämmerlich Flehen.
Versengte Winde werden seinen Leib packen,
Als Asche in die neue Welt wehen.

Es wird eine ewig scheinende Nacht hereinbrechen.
Rauch und Asche werden den Himmel verdunkeln.
Keine Hand aus menschlichem Gewandt
Kann führen uns heraus aus dem Weltenbrand.

Überkommen wird das Unheil alle Geschöpfe.
Die Apokalypse lauert in der kleinen Götter Köpfe.
Keine Hand aus menschlichem Gewandt
Kann führen uns heraus aus dem Weltenbrand.

So bleibt nur dieses hysterisches Fest zum Untergang.

La Caída

Como pequeños dioses nos elevamos
sobre todo lo que nos rodea.
¡Como pequeños dioses! Pero ¿acaso solo el herrero
puede dominar el fuego y el metal?

Ya nos hemos atrevido a demasiado,
no queríamos ser solo hierro.
Avivamos demasiado las llamas latentes.
Ahora el mundo arde y nuestras almas gritan.

Este es el fin - ¡Bailen hacia el fin!
Y las cenizas caen sobre nosotros.
Este es el fin - ¡Bailen hacia el fin!
Una y otra vez.

Queríamos ser pequeños dioses,
llevar el poderoso martillo nosotros mismos
sobre nuestro propio hierro, en el yunque de la creación.
Ahora lo sentimos en manos ajenas.

El nuevo hombre será transformado -
no hay escapatoria.
Antes de que pueda construir un mundo mejor
las tormentas de fuego pasarán sobre él.

El último hombre se entregará al fuego,
ingún dios querrá escuchar su patético ruego.
Los vientos abrasadores agarrarán su cuerpo,
y su ceniza volará hacia el nuevo mundo.

Una noche eternamente oscura se avecina.
El humo y la ceniza oscurecerán el cielo.
Ninguna mano con apariencia humana
podrá sacarnos del incendio mundial.

La desgracia abrumará a todas las criaturas.
El apocalipsis acecha en las mentes de los pequeños dioses.
Ninguna mano con apariencia humana
podrá sacarnos del incendio mundial.

Así que solo queda esta fiesta histérica hacia el fin.

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