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Cuando sea viejo

Tachan Henri

Lorsque Je Serai Vieux

Lorsque je serai vieux, au terme du voyage,
Mes yeux regarderont encore le paysage,
Et je serai, bien plus qu'avant, émerveillé,
Car j'aurai de nouveau mes grands yeux d'écolier...

Ah! Que vienne le temps de la pause-vieillesse,
Que je retrouve enfin un peu de ma jeunesse!
Ah! Que vienne le temps où je vais verveiner
De tilleuls en tisons près de la cheminée!

Lorsque je serai vieux, je pardonnerai tout:
L'apathie des moutons et la hargne des loups,
Et je me moquerai de ces chagrins d'amour
Qui me venaient, jadis, tous les sept ou huit jours...

Ah! Que vienne le temps de la pause-vieillesse,
Que des drames d'antan je me désintéresse!
Ah! Que vienne le temps où je vais verveiner
De tilleuls en tisons près de la cheminée!

Lorsque je serai vieux, je fixerai les pierres,
Je humerai le vent et la pluie et la terre,
Et je m'arrêterai pour saluer un arbre,
Le vernis d'une feuille ou les veines du marbre...

Ah! Que vienne le temps de la pause-vieillesse,
Que je contemple enfin ce que les autres laissent!
Ah! Que vienne le temps où je vais verveiner
De tilleuls en tisons près de la cheminée!

Lorsque je serai vieux, ma mie, tu seras vieille,
Et nous n'aurons, tous deux, plus de nez ni d'oreilles
Pour entendre leurs bruits, ni de dents pour nous mordre:
Il sera mort enfin, le temps de nos désordres...

Ah oui! Vienne le temps de la pause-tendresse,
Ma mie, ce joli temps, de la prime vieillesse...
Ah! Que vienne le temps où je vais verveiner,
Où ton cœur contre moi viendra dodeliner!
Ah! Que vienne le temps où je vais verveiner
De tilleuls en tisons près de la cheminée.

Cuando sea viejo

Cuando sea viejo, al final del viaje,
Mis ojos seguirán mirando el paisaje,
Y estaré, mucho más que antes, maravillado,
Porque tendré de nuevo mis grandes ojos de escolar...

¡Ah! Que llegue el tiempo del descanso en la vejez,
¡Que recupere un poco de mi juventud al fin!
¡Ah! Que llegue el tiempo en el que vagaré
De tilos a leños junto a la chimenea!

Cuando sea viejo, perdonaré todo:
La apatía de las ovejas y la ferocidad de los lobos,
Y me reiré de esas penas de amor
Que solían venirme, antaño, cada siete u ocho días...

¡Ah! Que llegue el tiempo del descanso en la vejez,
¡Que me desentienda de los dramas de antaño!
¡Ah! Que llegue el tiempo en el que vagaré
De tilos a leños junto a la chimenea!

Cuando sea viejo, contemplaré las piedras,
Oleré el viento y la lluvia y la tierra,
Y me detendré para saludar a un árbol,
El brillo de una hoja o las venas del mármol...

¡Ah! Que llegue el tiempo del descanso en la vejez,
¡Que finalmente contemple lo que los demás dejan!
¡Ah! Que llegue el tiempo en el que vagaré
De tilos a leños junto a la chimenea!

Cuando sea viejo, mi amor, tú serás vieja,
Y ambos ya no tendremos nariz ni orejas
Para escuchar sus ruidos, ni dientes para mordernos:
Finalmente habrá muerto el tiempo de nuestros desórdenes...

¡Ah sí! Que llegue el tiempo de la ternura en la vejez,
Mi amor, ese hermoso tiempo, de la primera vejez...
¡Ah! Que llegue el tiempo en el que vagaré,
Donde tu corazón junto al mío se balanceará!
¡Ah! Que llegue el tiempo en el que vagaré
De tilos a leños junto a la chimenea.

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