O Homem Cascalho errante numa noite Vazia nos subúrbios aporéticos
Começa sempre quando tem o "q" de termina
Cinza que compõe o seu semblante
Eu fico no ar, e duvido de tudo
Como se tivesse chovendo
Como se tivesse valendo e desta vez fosse a Vera
Em dias nublados oscilando ao sol quente rachado
E de menta na boca as vezes se adormece no banco do ponto de ônibus
Mas se bem que se sabe que alguns já se mataram por ai
Que no final da noite que nuca acaba e emenda dia após dia
Vale tudo entre os vários Rios que habitam o grande Rio de Janeiro
Com suas esquinas pitorescas
Pessoas viajando pra esquecer
Esquecem do motivo da viajem
Pega as mochilas de acampar retoma ao ponto de partida
Pernas que não queriam obedecer este estúpido caminhante
Que se perde por ai e nem percebe as possibilidades
As vezes no silencio longínquo se ouve os anzóis sendo puxados
Pescadores de uma comunidade brejeira que resiste aos subúrbios intermináveis
Subúrbio que alimentam os homens de papel e açúcar
Mil perdões por fazer poemas tão grandes é que a noite não termina
Ela emenda dia após dia as vezes percebo um surto das trevas
Com toda certeza meu amigo a noite só acaba quando esgota a cachaça
E como cria do inferno solto no mundo escorregando em casca de banana só pra chamar tua atenção]
Faz verso como escapismo do tédio infinito
E não sente nem de longe o cheiro da tristeza (só as vezes)
Pois agora tapa as orelhas como mula que empaca em dia de toró.
El Hombre Guijarro errante en una Noche Vacía en los suburbios aporéticos
Comienza siempre cuando tiene el 'q' de terminar
Gris que compone su semblante
Yo me quedo en el aire, y dudo de todo
Como si estuviera lloviendo
Como si valiera la pena y esta vez fuera la Vera
En días nublados oscilando al sol caliente y agrietado
Y con menta en la boca a veces se adormece en el banco de la parada de autobús
Pero se sabe que algunos se han matado por ahí
Que al final de la noche que nunca termina y se enlaza día tras día
Vale todo entre los varios Ríos que habitan el gran Río de Janeiro
Con sus esquinas pintorescas
Personas viajando para olvidar
Olvidan el motivo del viaje
Coge las mochilas de acampar y vuelve al punto de partida
Piernas que no querían obedecer a este estúpido caminante
Que se pierde por ahí y ni siquiera percibe las posibilidades
A veces en el silencio lejano se escuchan los anzuelos siendo tirados
Pescadores de una comunidad rústica que resiste a los interminables suburbios
Suburbios que alimentan a los hombres de papel y azúcar
Mil perdones por hacer poemas tan largos es que la noche no termina
Ella se enlaza día tras día a veces percibo un brote de las tinieblas
Con toda certeza amigo mío la noche solo termina cuando se agota la cachaça
Y como cría del infierno suelta en el mundo resbalando en cáscara de plátano solo para llamar tu atención
Hace versos como escapismo del tedio infinito
Y no siente ni de lejos el olor de la tristeza (solo a veces)
Pues ahora tapa las orejas como mula que se para en día de tormenta.
Escrita por: Tigo Miçanga